Poderes mágicos de las mujeres

 

 

Que sea más común “agarrar” y el que se haga en público, no significa que haya dejado de tener sanción de parte de los adolescentes: por algo es “en mala”. En su lenguaje, lo hacen “las perras” y los hombres se convierten en “cafichones”.

Josefina Lecaros S.

Fiesta de octavo básico. Todo previsto para que salga perfecta: lista con nombres y apellidos, dos matrimonios en la puerta, carpa que limita la fiesta, luces y música ad hoc, rica comida. La fiesta es en efecto todo un éxito. Pero en un rincón, tres parejas -tienen entre 14 y 15 años- se besan realmente “agarrados” el uno al otro. Ante la mirada atónita de una de las madres, una de las niñitas aclara: “Sí poh, se embalaron en mala...”

 

Qué hay detrás

A la revolución hormonal de la primera adolescencia se suma una fuerte crisis respecto a su identidad -con la consiguiente inseguridad- y a sus valores. Cuando a todo esto se agrega la crisis valórica objetiva que hay en la sociedad, cuya erotización golpea, hiere, marea y confunde a los adolescentes... entonces, tenemos una mujer perdida. Una mujer que es la que siempre ha sabido poner el tono, el acento, en las primeras relaciones con el sexo opuesto.

Según Andrea Huneeus, psicopedagoga y famosa por sus charlas a jóvenes sobre el pololeo “las mujeres han perdido conciencia de sus poderes mágicos respecto a los hombres y buscan atraerlos en forma equivocada”. Explica: “Comono saben engancharlos profundamente y es tal la urgencia de que las coticen, lo hacen de una manera superficial, carnal. Incluso a algunas les da asco besarlos, pero lo superan con tal de sentirse pescadas por los hombres”.

Los poderes mágicos de las mujeres

Para evitar esos enganches falsos, y como es la mujer la que tiene el sartén por el mango, lo mejor es explicarles a ellas cómo se hacen las verdaderas y profundas conquistas amorosas. Para ello, hay que hacerles tomar conciencia de sus “poderes mágicos”.

 

> Primer poder mágico: Tengo la capacidad de atraerlos

A través de su feminidad, la mujer es capaz de atraer a los del otro sexo. Pero las niñas de hoy buscan seducir como ven en los video clips y en las teleseries. Se trata de una seducción sexual, con movimientos de baile púbicos, y no de la coquetería natural que es la que engancha realmente al hombre. De ahí la importancia de que noten toda la feminidad que se expresa en la gracia al caminar, en la finura al hablar, en una sonrisa, en el movimiento del pelo o de las manos. Así sabrán cómo usar estas armas que les ha dado la propia naturaleza para atraer al sexo opuesto “en buena”.

 

> Segundo poder mágico: Yo sé lo que quieren los hombres

Y lo que quieren no es el embalarse en mala. Lo que realmente anhelan es que los coticen, que se interesen por sus temas; necesitan sentirse muy importantes porque ellos también están inseguros. Si una niña le pregunta al amigo por “sus” cosas, lo hace sentirse importante, le demuestra su capacidad de oír... y, de esta forma, ella lo captura. Pero lo que muchas veces sucede es que bailan entre ellas, no los cotizan, juegan a la indiferencia, no les ofrecen algo para tomar o comer. Ante esta indiferencia femenina, ellos acumulan mucha rabia y con su orgullo herido las castigan a su vez con el látigo de la indiferencia: no las convidan, no llegan a sus fiestas o si van... se cambian luego a otra. O se vengan de ellas. ¿Cómo? Usándolas para un rato de placer físico, para luego vociferar por todas partes que “esa” es una “perra”.

> Tercer poder mágico:Puedo “domesticarlo”

En el buen sentido de la palabra, como el zorro en El Principito que busca quien lo cuide, lo quiera, lo atrape, lo domestique. Y para ello, nada mejor que el papá que explica a sus hijas como lo “atrapó” su mamá. Qué rasgos, qué actitudes de ella fueron -y siguen siendo- los que lo capturaron profundamente. A su vez, es la mamá la que le enseña a su hija a cómo peinarse, moverse, comer, mirar, hablar, pintarse, vestirse. Con su propia actitud, con la ayuda precisa, con pequeñas insinuaciones, como “esto te queda mejor, te realza el color de tus ojos”. Aunque el papá también tiene mucho que enseñar: desde cómo bailar decentemente, sin excitar al hombre poniendo el acento de la relación sólo en el plano físico, hasta cómo al hombre sigue chocándole -aunque no lo confiese e incluso lo niegue- el garabato en la mujer.

> La auténtica conquista

Podría parecer que el objetivo primero de las relaciones entre hombres y mujeres a esta edad fuera la conquista amorosa. Efectivamente en los adolescentes hay un fuerte deseo de atraer al sexo opuesto, pero más que para enganchar en un pololeo temprano, es porque a través de la conquista van desarrollando ellas su feminidad y ellos su masculinidad.

En este sentido, a las mujeres hay que presentarles una visión atractiva y completa de su ser femenino. Porque su mayor riqueza no está en su poder para conquistar al hombre, sino en su capacidad de intuición, de estar en los detalles, de observación; en su facilidad para expresar cariño, en su fortaleza psicológica, en su sensibilidad, en su capacidad de amar y de ser madre.

Y, a consecuencia de esa riqueza femenina, de ese ser tan diferente al masculino, es que tiene la capacidad de atraer a los hombres. La conquista de su feminidad, por tanto, debe ser el primer objetivo de toda adolescente. Luego, a su debido tiempo, llegará la conquista amorosa.


De hacerfamilia.net

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