----¿Cómo enseñar a los hijos el recto uso de Internet? II
---- La cuestión de "los filtros"



Entrevista con Ángel Rodríguez Luño

Sacerdote. Doctor en Ciencias de la Educación y en Filosofía. Profesor ordinario de Teología Moral Fundamental. Miembro de la Pontificia Academia para la Vida y Consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.



- Un reciente estudio de la International Crime Analysis Association, titulado “Child Internet Risk Perception”, ha puesto de manifiesto que el 77% de menores entre 8 y 13 años usa Inter­net. Sólo el 26% de los padres sigue de cerca el uso que sus hijos hacen de ese medio.

Se afirma en ese estudio que el 52% de los niños entrevistados se han encontrado con contenidos pornográficos, y el 24% de ellos ha reaccionado con curiosidad. El 13% de los entrevistados ha tenido contactos con pederastas a través de la red, y el 70% de éstos no ha dicho nada a sus padres.

¿Qué opina de esto? ¿Datos exagerados?

 

- No parece: se corresponden en líneas generales con los datos que ofrecen los expertos. Un documento de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos titulado La familia en el ciberespacio: www.nccbuscc.org/comm/archives/2000 /00-151.htm, del 22 de junio de 2000 se hace eco de este mismo problema.

Y e ldocumento del que le hablado antes, La Iglesia e Internet, recuerda: «Por el bien de sus hijos, así como por el suyo propio, los padres deben “aprender y poner en práctica su capacidad de discernimiento como telespectadores, oyentes y lectores, dando ejemplo en sus hogares de un uso prudente de los medios de comunicación social”.


En lo que a Internet se refiere, a menudo los niños y los jóvenes están más familiarizados con él que sus padres, pero éstos tienen la grave obligación de guiar y supervisar a sus hijos en su uso. Si esto implica aprender más sobre Internet de lo que han aprendido hasta ahora, será algo muy positivo.

La supervisión de los padres debería incluir el uso de un filtro tecnológico en los ordenadores accesibles a los niños, cuando sea económica y técnicamente factible, para protegerlos lo más posible de la pornografía, de los depreda­dores sexuales y de otras amenazas. No debería permitírseles la exposición sin supervisión a Internet. Los padres y los hijos deberían discutir juntos lo que se ve y experimenta en el ciberespacio. También es útil compartir con otras familias que tienen los mismos valores y preocupaciones.

Aquí, el deber fundamental de los padres consiste en ayudar a sus hijos a llegar a ser usuarios juiciosos y responsables de Internet, y no adictos a él, que se alejan del contacto con sus coetáneos y con la naturaleza»

 

- Sin embargo, aunque sean innegables las ventajas de los filtros –que son bastante seguros para detenerpáginas eróticas- hay filtros que entorpecen el trabajo normal y bloquean la pantalla cuando se teclean –cuando se está preparando un trabajo científico, por ejemplo- términos calificados como sospechosos.

- Reconociendo ese problema, los filtros son muy convenientes porque realizan una prevención inmediata, que presupone la prevención remota de orden cultural y ético, que crea en la persona la decisión de querer usar bien Internet. Esto es lo decisivo.

Los filtros actuales más divulgados (Optenet, CyberPatrol, CyberSitter, Net Nanny, Surfwatch, X-Stop, Rated-PG) son bastante económicos y dan buen resultado.

Ciertamente su eficacia no llega al cien por cien: cualquier joven usuario sabe que esos filtros sólo analizan los contenidos en unas cuantas lenguas pero en no en todas, y que resulta fácil saltárselos.

En Italia, donde vivo, se puede usar un Provider con un sistema de filtración serio y bien orientado. Es el caso, por ejemplo, de “Davide.it”. Es un sistema gratuito y eficaz, muy apropiado para las familias, aunque no sea perfecto: alguna vez no deja pasar contenidos buenos, o deja pasar cosas que no son del todo con­venientes; pero los expertos de buen criterio lo consideran muy aconsejable para los hogares con niños.

El problema es que hoy día los niños saben bastante de informática, y pueden abrir una conexión gratuita con otro Provider sin que los padres lo sepan.

 

- Hay un sistema que posiblemente conocerá, que consiste en instalar un filtro gratuito ICRAplus y programarlo para que se pueda acceder sólo a las páginas que se le indican expresamente. Algunos padres lo defienden porque se basa en los mismos criterios con los que se compran libros para la biblioteca familiar. Sólo se compran los libros que son necesarios para el estudio, la formación o el descanso.

- Ese sistema puede ser útil para unos hijos que lo entienden como una ayuda libremente aceptada para usar Internet con rectitud. De lo contrario, puede ser contraproducente. El caso de los adultos resulta más discutible.

Desde luego, ese tipo de medidas fracasan si un joven, en cuya casa se usa este sistema de protección, hace en otro lugar lo que en su casa no puede hacer. Es un fracaso porque ese joven o esa joven acabará emancipándose tarde o temprano, formará su propio hogar, y hará lo que quiera en su casa, yendo quizá más lejos en el mal que otras personas que han sido educadas en unos ambientes menos rígidos y que han aprendido a administrar su libertad.

En la pedagogía hay una larga experiencia sobre este punto: es frecuente encontrar a personas que no rezan o que no van a Misa sólo porque en su colegio, de pequeños o de adolescentes, les obligaban a hacerlo.

Es un tema clásico, sobre el que existen muchos estudios que obligan a reflexionar seriamente acerca del modo y de la medida en la que se emplean las restricciones, que han de ir adecuándose siempre a la edad y al desarrollo de los jóvenes.

Los padres tienen que educar a los hijos también en este aspecto, dedicándoles tiempo y poniendo el esfuerzo necesario para saber como funciona el “fenómeno Internet”. No pueden permanecer al margen. Cuando se trata de menores, es moralmente necesario protegerles mediante un sistema seguro. Y es muy conveniente, como recuerdan tantos educadores, que el ordenador conectado a la red esté en un lugar de paso de la casa.

También se ha de explicar a los niños que no den informaciones personales (por ejemplo, rellenando cuestionarios) ni entren en contacto con desconocidos, hablando siempre con sus padres de lo que les parezca extraño, y siendo prudentes con el material que les prestan sus amigos de la escuela (videos, videojuegos, programas, etc.) Si esto se hace adecuadamente, los hijos considerarán estas precauciones como una ayuda que se les presta para hacer algo que ellos desean hacer: usar rectamente Internet.

 

- ¿Y cuándo los hijos se hacen mayores?

- Sigue siendo moralmente necesario usar un filtro en el ordenador con el que trabajan en casa. Así se evita el acceso a páginas dañinas que podrían generarle una adicción.

Conviene hablar con ellos claramente sobre estas cuestiones: en ese clima de confianza resulta fácil reconocer que encontrarse, por ejemplo, con un contenido fuertemente erótico es una ocasión grave y próxima para cualquiera, y que los padres tienen el deber moral de evitar esos peligros a sus hijos.

Esta es la conducta que los padres honestos tienen con sus hijos: no van de paseo con ellos por ciertos lugares, no los llevan a determinados locales, etc.

 

- El problema se presenta cuando en una familia de tres o cuatro hijos, por ejemplo,sólo uno de ellos hace un mal uso de Internet. Esto obliga a los padres a tomar medidas para todos y acaban pagando justos por pecadores…

¿Qué regla general daría en estos casos?

- Es difícil dar reglas generales. Pero no resulta educativo el hecho de que “paguen justos por pecadores”, ni someter a los hijos que se comportan rectamente a unas restricciones mayores de las moralmente necesarias.

Pienso que convendrá afrontar, enérgicamente si es necesario, el problema real y concreto del hijo que no se comporta bien, evitando crear en la familia un clima generalizado de desconfianza o de falta de libertad.

 

- Hay padres que dicen: “Nosotros hemos vivido toda la vida sin Internet y no nos hemos muerto. Por tanto, no pienso ponerles Internet a mis hijos en casa: muerto el perro, se acabó la rabia”.

- Generalmente no parece acertado obligar a todos los hijos a prescindir por completo de Internet. Cuando menos sería un fracaso en la tarea educativa de enseñar a usar rectamente los medios informáticos que, se quiera o no, forman parte del mundo actual, y que los hijos tendrán que manejar en la escuela, en la universidad, en el futuro trabajo y, más adelante, en el hogar que constituirán cuando se casen, donde a su vez tendrán que guiar a los hijos que Dios les dé.

Me parece que eso de que antes no había Internet y nadie se moría, etc.,es una falsa razón. Antes tampoco había automóviles, ni aviones, ni teléfonos, etc., y no por eso se ha de prescindir de esos medios. Hay que aprender a usarlos rectamente.

 

Tercera parte de la entrevista