El 18 de febrero de 1651 el futuro Santo Hermano Pedro llegó a Guatemala. Vivió en la ciudad de La Antigua, donde ingresó en la orden tercera de San Francisco.
Se dedicó a ayudar a los más pobres y desamparados, erigiendo una escuela para niños y un hospital para convalecientes.
Pasaba largas horas de oración y salía por las noches por las calles de la ciudad repitiendo una plegaria que llevó a muchas personas a la conversión y a un trato más íntimo con Dios:
Acordaos hermanos / que un alma tenemos
y si la perdemos / no la recobramos.
Falleció santamente Guatemala el 25 de abril de 1667.