Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va.
La hermana Asunción no ha hablado en vídeo.
Nos ha dejado algo mejor y más expresivo: su mirada.
Si sabes leer en unos ojos la caligrafía del Amor de Dios entenderás el mensaje de su mirada, como en el romance del Conde Arnaldos, ¿lo conoces?
¡Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano
la caza iba cazar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda,
la ejercia de un cendal,
marinero que la manda
diciendo viene un cantar
que la mar facía en calma,
los vientos hace amainar,
los peces que andan n'el hondo,
arriba los hace andar,
las aves que andan volando
n'el mastel las faz posar.
Allí fabló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
―Por Dios te ruego, marinero,
dígasme ora ese cantar.―
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
―Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va.
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