Rezar era el camino
Durante sus años de seminarista, san Josemaría pasó en numerosas ocasiones por esta calle y bajo este arco, uno de los lugares más entrañables de Zaragoza. Era un lugar de paso obligado para los seminaristas del San Francisco de Paula.

En la fotografía se ve, en el centro, en la primera fila, a san Josemaría. En 1922 le nombraron, siendo todavía seminarista, inspector o "superior" del Seminario. Desempeñó ese encargo con solicitud y caridad hacia el resto de los seminaristas.
"Me hicieron un gran bien —evocaba años más tarde, hablando de sus compañeros—, yo recuerdo tantas virtudes de aquellos chicos, muchos de ellos después mártires".
"Tantas cosas maravillosas recuerdo. Y recuerdo (...) que iba anotando con alegría: van mejor, se les ve crecer, Dios está aquí en esta alma... tantas veces".
Seguía pidiendo luces a Dios: "Tenía barruntos de que el Señor quería algo: pasaron muchos años sin saber qué era, y –mientras– decía de continuo una jaculatoria acordándome del ciego del Evangelio, yo ciego también, en cuanto a mi porvenir y al servicio que Dios deseaba de mí: (...) que sea, que se haga eso que Tú quieres; que yo lo sepa, da luz a mi alma.
Las luces no venían, pero evidentemente rezar era el camino".
Esas luces se concretarían en 1928, cuando Dios le pidió que fundase el Opus Dei.