Durante los años que san Josemaría estuvo en Zaragoza, era arzobispo el cardenal Soldevila, que le tuvo en gran aprecio.
El Cardenal le nombró "superior" del Seminario de San Francisco de Paul.
San Josemaría recibió de manos del Cardenal la tonsura y las ordenes menores: ostiariado, lectorado, exorcistado y acolitado.
El cardenal fue asesinado por un comando anarquista el 4 de junio de 1923. A san Josemaría aquel asesinato le produjo una honda impresión y pasó la noche velando su cadaver, junto con otros seminaristas y sacerdotes.

Cardenal Soldevila