San Josemaría estuvo orando en numerosas ocasiones, durante sus años de seminarista y de sacerdote, en la Catedral del Salvador (La Seo), cuyo retablo -obra de tres escultores del siglo XV, Pere Johán, Hans Gmunda y Gil Morlanes- admiraba vivamente.
Durante la construcción del Santuario Mariano de Torreciudad habló en ocasiones con el arquitecto, Heliodoro Dolls, de la belleza de este retablo, una joya dentro del arte sacro aragonés.