Durante sus años de Zaragoza san Josemaría desarrolló una amplia labor apostólica con numerosos jóvenes y estudiantes universitarios.
Les abría nuevos horizontes de amor y servicio a Dios y a los demás, con su lenguaje juvenil y vibrante.
Hablaba con ellos en la Universidad, en las calles de Zaragoza, en los lugares habituales. En ocasiones acudía al famoso café Ambos Mundos, muy conocido en la ciudad, con jóvenes amigos suyos, a los que encendía en el amor a Dios.