En recuerdo de Pedro Lorenzo. Una vida fecunda
Un gijonés del barrio alto
El pasado 23 de febrero falleció en Gijón, a los 91 años, Pedro Lorenzo García, gijonés del barrio alto, Cimadevilla, que, tras su paso por los Hermanos de la Salle, se incorporó muy joven, como era lo habitual entonces y más acusadamente en plena posguerra del 36, a trabajar en la Fábrica de Loza de los Hijos de Antonio S. Pola, en el barrio de El Cortijo, transformada posteriormente, y bajo la dirección técnica de Pedro Lorenzo, en Fábrica de Porcelana y Materiales Refractarios.
En esa fábrica permaneció hasta su jubilación, no sin antes transformarla, llevado por su acusado sentido social, en Cooperativa Industrial, como alternativa al cierre al que la empresa parecía abocada.
Un hombre hecho a sí mismo
Persona hecha a sí misma gracias a su afán de saber, amor al trabajo y entrega profesional, Pedro Lorenzo desempeñó en su larga etapa al frente de dicha fábrica una tarea que las familias de los 500 trabajadores que llegó a ocupar recordaremos siempre con agradecimiento.
En efecto, para mantener la actividad de la empresa, hubo de ocuparse de la búsqueda en Asturias y Galicia de las materias primas necesarias (caolines, arcillas, feldespatos y sílice) y, gracias a sus investigaciones y ensayos, llegó a obtener una patente, que garantizaba la calidad de los productos, frente a otras marcas como San Claudio, Ibero Tanagra, La Cartuja y los Álvarez de Vigo.
Pero su preocupación social, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, y que le llevaba a buscar soluciones para hacer competitiva la empresa y mantener los puestos de trabajo, venía de lejos.
Con anterioridad a la época a la que me estoy refiriendo, formó parte del grupo promotor del Patronato Nuestra Señora de Covadonga, que llevó a cabo la construcción de viviendas sociales en Roces, para su posterior adquisición por empresas de la ciudad, con objeto de entregarlas a los empleados con menos recursos.
Socio fundador del Ateneo Jovellanos
Hombre reflexivo y de mente abierta, tuvo siempre también un gran interés por la cultura. Esto le llevó a participar en la puesta en marcha –socio fundador- del Ateneo Jovellanos, que tanto beneficio cultural ha reportado y continúa reportando a la ciudad. Asimismo tuvo la notable iniciativa de poner en marcha en los años cuarenta del siglo pasado una Escuela de Aprendices, que acudían a ella al acabar la jornada laboral.
Padre de familia y cristiano consecuente
Todo esto lo compaginó con su gran amor y dedicación a la familia que formó con su mujer, Conchita, con la que tuvo ocho hijos, quienes, siempre y especialmente durante su ancianidad, le han rodeado de cariño.
Pedro ha gozado a lo largo de su vida de un merecido prestigio, ganado por su hombría de bien y su sentido cristiano de la vida, que le llevó a tomar parte activa durante su juventud y primera madurez en La Juventud Mariana, la Acción Católica y en la Acción Católica Nacional de Propagandistas.
Supernumerario del Opus Dei desde los años setenta
Posteriormente, en los años setenta, conoció el Opus Dei, cuya espiritualidad encaminada a encontrar a Dios en el trabajo y en las circunstancias más normales de la vida, le entusiasmó hasta el punto de vincularse con esta Institución de la Iglesia hasta el final de su vida.
Quiero contribuir con estas líneas a que la figura discreta, sencilla y amable de Pedro Lorenzo, con quien tuve la suerte de trabajar codo con codo y al que siempre me unió una profunda amistad, no caiga en el olvido, y así se conozca mejor la historia y los personajes del Gijón del siglo XX.
José Luis Díaz Hevia
Ir a la página de Inicio