Circunstancias vitales de las personas del Opus Dei:

agregados, numerarias auxiliares, supernumerarios, numerarios...




 

Las personas del Opus Dei

Las circunstancias vitales de las personas del Opus Dei son muy variadas. Por ejemplo, entre los miembros de la Prelatura hay:

  • Sacerdotes: curas de parroquia, profesores de religión en un colegio, etc. Unos viven con sus padres o familiares; otros viven en un centro del Opus Dei; otros, en convictorios sacerdotales, residencias, etc.

  • Padres de familia (que constituyen la mayoría de los miembros): son casados o viudos, de todas las circunstancias sociales y con los trabajos más variados.

  • Solteras y solteros: habitualmente son jóvenes que viven con su familia hasta que se casan; y personas que han elegido la opción del celibato apostólico y viven con sus padres, en un centro del Opus Dei, de forma independiente, etc

Circunstancias, no escalafones o categorías

  • Los miembros del Opus Dei son personas con circunstancias diversas. En el Opus Dei no hay “categorías” o “clases” distintas; por eso la circunstancia determinada en la que viven no indica de por sí un mayor o menor nivel de entrega.
  • Sucede algo semejante a lo que pasa en la familia: en una familia, todos son familia y cada uno contribuye a sacarla adelante, según su propia circunstancia. No es menos "familia" el abuelo que el nieto recién nacido.


    En una familia cristiana se procura cumplir la tarea lo mejor que se sabe y se puede: el abuelo imposibilitado, con su oración y con su ejemplo; el padre y la madre de familia, con su trabajo y su dedicación plena; los hijos, estudiando, etc. No se puede decir que haya menos entrega entre unos y otros a causa de la circunstancia o la actividad que desarrolle.
  • Esto puede servir como punto de referencia para entender el Opus Dei. Cada persona lucha, se esfuerza, pone los medios para buscar la santidad, que es la identificación con Cristo; procura ganar en virtudes, en espíritu de oración, en penitencia y apostolado; pone medios para corregirse de sus defectos y se esfuerza por ser testigo de Jesucristo en la circunstancia en la que se mueva; sabe que así sacará adelante esta porción de la Iglesia, el Opus Dei, que Dios le ha encomendado por medio de una llamada especifíca en su vocación bautismal.
  • En el Opus Dei, como en la mayoría de las familias, hay personas sanas y enfermas; jóvenes y ancianos; personas con trabajo, en paro, jubiladas, etc. Hay problemas, como en cualquier familia normal, porque no existe en esta tierra la “familia perfecta”.

    Las personas que forman parte de la Prelatura saben que en esos problemas de la vida (el paro, la enfermedad, las dificultades en el trabajo apostólico, la incomprensión de los demás, etc.) deben encontrar a Dios, sin esperar situaciones utópicas que no se dan nunca: “si mi marido fuera así"; "si mis padres fueran de otra manera"; "si no tuviera esta deuda para pagar el piso”… Es lo que san Josemaría llamaba –yo se lo escuché personalmente, en más de una ocasión- “mística ojalatera”.

  • Un ejemplo entre muchos -que muestra esa variedad de perfiles de los miembros- son las personas del Opus Dei que están en proceso de Canonización: entre ellas hay un obispo, mons. del Portillo; un sacerdote; varios laicos célibes; dos mujeres maduras, de profesiones diversas; una estudiante joven; varios padres de familia...; es decir: solteros y casados, laicos y sacerdotes.
  • El mensaje cristiano del Opus Dei recuerda a sus miembros y a sus cooperadores que las circunstancias en las que viven no son un obstáculo para encontrar a Dios; al contrario, esas circunstancias son su camino de santidad.



  • Un perfil concreto.


    Manuel es ciego desde los 17 años y tiene ahora 46. Vendió cupones, se hizo profesor mercantil y trabaja en la Organización de Ciegos. Es miembro del Opus Dei desde hace seis años. Conoció la Obra por un sacerdote, y contaba sus impresiones de las primeras personas el Opus Dei que conoció:

    --“… Se nota mucho que llevan una vida espiritual intensa y constante. Y las virtudes humanas, que se aprecian en todos ellos. No sé qué pasa, que sin darnos cuenta, las adquirimos. Yo, que soy un ceporro y creo que soy igual que era... resulta que la gente me hace notar que no.

    –¿Y no ha cambiado?

    –Tenía un genio tremendo, y ahora me lo aguanto. Me dicen que tengo buen carácter. El Opus Dei tiene que salir a pesar de nosotros. Y sale...

    –¿Se considera mejor que los demás?

    –¡No, hombre, no! Sigo con los mismos defectos que tenía, pero tengo la alegría de saber que no importa, si lucho por tratar de dominarlos, y que el Señor está contento si lucho contra ellos. Yo tenía mi soberbia, me lo tenía muy creído. Y ahora noto más mis defectos, porque me preocupo de examinarme. Soy muy bueno si me comparo y muy malo si me examino: he aprendido a no compararme y a examinarme.

    –He oído decir que los ciegos tienen más vida interior...

    –Tonterías. No es verdad. Somos igual que antes, pues somos las mismas personas que antes. A las dos semanas eres igual que una semana antes de quedar ciego. Se adapta uno, y espiritualmente sigues siendo el mismo.

    –¿Qué virtudes considera más importantes como miembro del Opus Dei?

    –Aparte de la caridad, la humildad, la fe y la esperanza, que son básicas, considero muy importante la alegría, la reciedumbre, la laboriosidad, la lealtad, la sinceridad...

    –¿Qué hace usted para conseguirlas?

    –Pedir ayuda al Señor y a Santa María, porque yo, por mí mismo, no sería capaz nunca de conseguirlas.

Una terminología para entenderse

  • Toda terminología tiene su propia clave de comprensión. La terminología que se emplea para denominar a algunas personas en el Opus Dei sirve sólo para indicar en qué circunstancia se encuentra cada uno; pero no jerarquiza (no hay más ni menos); y no indica “grados” de ningún tipo.
  • Esta terminología, tomada de la vida universitaria, en la que hay profesores numerarios, agregados, supernumerarios, puede provocar equívocos en personas no familiarizadas con ella. Por ejemplo, los supernumerarios no son “los mejores” dentro del Opus Dei; ni tienen un grado mayor de entrega. Y no son "escalafones", ni "compartimentos": sólo circunstancias de una misma llamada.

¿Son vocaciones distintas?

  • No. Todas las personas del Opus Dei tienen la misma vocación: eso significa que deben tener un deseo idéntico de entrega a Dios, un afán común de servicio a la Iglesia, de esfuerzo evangelizador, para santificar el trabajo, con un espíritu de comunión y fraternidad espiritual.
  • Las circunstancias de cada miembro tampoco implican una menor o mayor obligación de tender a la santidad: el mensaje evangélico del Opus Dei recuerda que Dios llama a la santidad, a la plenitud del amor en la circunstancia que Dios le haya puesto a uno.

Diversas circunstancias de las personas del Opus Dei, fieles de la Prelatura y socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

  • Las agregadas y los agregados

    Son personas célibes, mujeres y hombres que viven en su casa, con sus padres o parientes, o en lugares diversos, según sus obligaciones profesionales: por ejemplo, una maestra que cuida de su madre; una diseñadora de moda que viaja con frecuencia por el mundo; un marinero de un buque mercante; un catedrático; un carpintero; un viajante de comercio...

  • Transcribo algunos testimonios y algunos perfiles de Romana (en ese caso, de personas fallecidas) , que ponen de manifiesto esa multiplicidad de situaciones en la que viven o han vivido.
    • Inés Carneiro France, (Vinhais, 6-II-1930 –Coimbra, 16-I-1989). Fue la primera agregada de Portugal. Trabajó durante años con gran sentido cristiano en el Ayuntamiento de Coimbra.

    • Rafael Poveda pidió la admisión el 8-XII-1950. Fue uno de los primeros miembros agregados del Opus Dei. Trabajó muchos años como administrativo en la Comisión de Abastos. Falleció en Madrid en 1992.

    • Liliane Lebourg, (Rouen, 21-IV-1940 – París, 13-IV-1994) fue la primera agregada del Opus Dei en Francia. Ejerció durante muchos años su profesión —contable— con gran sentido apostólico. Vivió su última enfermedad con abandono a la voluntad de Dios y alegría cristiana ejemplar.

    • Lázaro Linares. Nació en Madrid en 1935. Desarrolló diversas actividades (pintor de decorados, p.e.). Pidió la admisión del Opus Dei en 1955. Es uno de los primeros Agregados del Opus Dei. Entrenador nacional de Atletismo. Se han formado con él muchas figuras conocidas delatletismo español. Trabajó en los comienzos de una labor apostólica del Opus Dei, Tajamar y dirigió durante muchos años su Escuela Deportiva. En sus memorias cuenta las dificultades de su familia en los años de la postguerra española, y los primeros pasos de Tajamar. Reside en Madrid.
    • Una de las primeras agregadas españolas es Lourdes Díaz-Trechuelo López-Spinola (Sanlúcar, 11-II-191). Historiadora, catedrática de Universidad y americanista, de la familia del beato Marcelo Spínola, pidió la admisión en el Opus Dei el 29 de enero de 1953. En su libro de memorias describe su encuentro con el Opus Dei y con Josemaría Escrivá
      .
    • María Jara Boti (Zafra de Leja, Granada, 4-X-1907—19-VIII-1987). Fue una de las primeras agregadas del Opus Dei. Trabajó activamente en los comienzos de la labor apostólica en Córdoba y otras ciudades de Andalucía.

    • Mary Mc Aulife pidió la admisión en Londres en 1959 como agregada. Era comadrona de profesión ydesarrolló una amplia labor apostólica. Tras la jubilación padeció numerosas enfermedades con gran paciencia y sentido sobrenatural. Falleció en Londres el 14-IV-1994.

    • Paco Navarro nació en Valdepeñas (Ciudad Real) 1922. Estudió Comercio por libre y sacó una oposición para una plaza en el Banco Español de Crédito, que le destinó a unasucursal en Socuéllamos. Conoció el Opus Dei mediante una noticia de periódico, en la que se hablaba de la ordenación de los tres primeros sacerdotes. Pidió información por carta, y mediante la correspondencia fue conociendo mejor el espíritu del Opus Dei. En marzo de 1950, acudió a un curso de retiro en Molinoviejo, y se llevó con él a veintidós amigos suyos de Ciudad Real. Al final del mes siguiente, pidió la admisión, el 30-IV-1950. Tenía 27 años y fue el primer agregado del Opus Dei.

    • Alicia Rivas Iturralde. Esta mujer ecuatoriana (Quito, Ecuador, 1921-1986) fue una de las primeras mujeres ecuatorianas que pidieron la admisión en el Opus Dei como agregadas. Fue profesora durante años en el Colegio Los Pinos. Supo unir su trabajo profesional con su empeño por difundir el mensaje cristiano entre la juventud.

Estas personas piden la admisión cuando son adultos, habitualmente en los primeros años de la vida adulta, a la misma edad en que la mayoría de las mujeres y los hombres deciden su vida (de los dieciocho años en adelante) y son admitidos definitivamente en el Opus Dei cuando tienen una edad similar a la de sus compañeros que se casan y toman decisiones para toda la vida (de los veintitantos en adelante).


  • Sacerdotes agregados

Algunos agregados se ordenan sacerdotes tras haber ejercido su profesión –desde fontanero a profesor universitario-. Se han preparado durante años para el sacerdocio, compatibilizando esos estudios con el ejercicio de su profesión.


Son los sacerdotes agregados de la Prelatura del Opus Dei (que forman parte, como socios natos, de la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz desde que se ordenan como diáconos).


  • Los numerarios y numerarias
  •  Son mujeres y hombres célibes que estudian o ejercen su profesión: maestras, enfermeras, abogados, empresarios; artistas, profesores de instituto, filósofos, etc. Suelen vivir en un centro del Opus Dei para formar a los demás, o en diversos lugares, por razones profesionales, sociales, familiares, etc.
  • Las numerarias y los numerarios se comprometen a sacar el Opus Dei adelante donde se necesite y haga falta. Cuando es necesario para la evangelización, están dispuestos a cambiar de trabajo y lugar. La pluralidad de circunstancias en la que viven impide dar una regla general.
    • Algunos perfiles de numerarias y numerarios.


      Un ejemplo de una persona que permaneció durante años y años en su mismo lugar de trabajo fue Mercedes Anglés, que falleció santamente. Esta mujer nació el 13 de noviembre de 1913 en San Vicente de Portet (Alicante). Ejerció diversas funciones: durante la guerra civil trabajó como enfermera y más tarde trabajo en las oficinas del Ministerio del Aire. Pidió la admisión en el Opus Dei en Valencia y pasó cuarenta años trabajando, con sencillez, alegría y sentido profesional, en el Centro de la Administración de Villa Sacchetti, en la Sede Central del Opus Dei. Su vida se caracterizó poruna entrega fiel y plena a Dios en la vida cotidiana. Tras sufrir varias enfermedades, falleció el 10-X-1981.
    • Pascal Dinhard Delaimon. Abidjan, 17-XII-1965 –26-IX-1987. Fue uno de los primeros miembros del Opus Dei de Costa de Marfil. Estudiante de Matemáticas. Perdió la vida al intentar socorrer a un amigo que corría peligro en el mar.
    • Vicente Martínez Fernández. Nació el 8-VI-1969 en Madrid. Licenciado en Filosofía y Letras. Pidió la admisión en el Opus Dei en 1984. Compatibilizó su trabajo como profesor de Filosofía en un colegio de segunda enseñanza con la puesta en marcha y las actividades de una Ong en la que atendió humana y cristianamente a miles de niños marginados de los poblados y chabolarios de Madrid (La Celsa, Las Barranquillas, etc), fomentando su escolarización y luchando para que no cayesen en la criminalidad y la droga.

      Prestó especial atención a los niños de etnia gitana. Falleció el 1-VIII-1994 en Guatemala, tras una actividad de ayuda humanitaria con los indígenas katchikeles del altiplano guatemalteco. El prelado del Opus Dei Javier Echevarría comentó en ABC que “vivió una gran pasión de los miembros del Opus Dei: el espíritu de servicio, siempre con alegría y optimismo”.
    • Toranzo, Esther. Esta mujer, doctora en Derecho por la Universidad Central de Madrid, ejerció la docencia del Derecho en Madrid y La Laguna. Desde1952 a 1965 estuvo enLondres, donde desempeñó diversas actividades; entre otras la dirección de dos residencias universitarias: Rosecroft House y Ashwell House. En 1965 se trasladó a Kenia donde acababa de iniciarse la labor apostólica del Opus Dei. Colaboró en la fundación de Kibondeni School of Institutional Management (1966) y en la dirección de Kimlea Training Centre. En 1989 regresó a España.

      En su libro de memorias muestra la influencia del espíritu del Opus Dei en su vida. Afirma Toranzo al comienzo de sus memorias: “Sin temor a exagerar, puedo decir que desde 1949, año en que conocí el Opus Dei, mi vida ha sido una gran aventura humana y sobrenatural. El paso de los años no ha hecho más que confirmar esta convicción mía.

      He sido testigo del inicio de las labores apostólicas del Opus Dei en Irlanda y en el Reino Unido. Por motivos de trabajo, he vivido por espacio de cinco lustros en Kenia, desde donde me ha sido posible contemplar la expansión de la Obra en el continente africano”.

 

  • Numerarias auxiliares
  • Hay algunas numerarias que, como sucede en tantas familias, “aparcan”su profesión (al igual que hacen los sacerdotes numerarios) para dedicarse de lleno, para auxiliar decisivamente –de ahí proviene el nombre- para sacar adelante los hogares y centros del Opus Dei.

    Al igual que el de los sacerdotes, el trabajo de estas mujeres repercute directamente en toda esta porción de la Iglesia, tanto mujeres como hombres, y en la Iglesia entera mediante la comunión de los santos. Su oración y su trabajo, su entrega, es vital para los apostolados del Opus Dei.


    El Prelado Javier Echevarría decidió que se enterrase a la primera mujer numeraria auxiliar, Dora del Hoyo, en la misma Cripta donde reposan los restos de Mons. del Portillo, bajo el altar donde se venera a san Josemaría, en la Sede Central del Opus Dei.

    Son mujeres, de lugares, mentalidades y formación muy diversa: unas tienen carrera universitaria -por ejemplo, una de las primeras mujeres numerarias auxiliares del Opus Dei en Estados Unidos estudió en Harvard- y otras otro tipo de preparación académica.

    Su figura es muy similar a la de las madres de familia que cuidan de su casa –en este caso su casa son los centros del Opus Dei- o a las hermanas mayores que cuidan de su familia.

    Todo esto no significa que estas numerarias auxiliares que se esuerzan por hacer su trabajo con gran profesionalidad estén más entregadas o más disponibles que el resto de las numerarias.

Sacerdotes numerarios: al servicio de todo el Opus Dei

  • Hay también algunos numerarios que, al igual que las numerarias auxliares, abandonan una dedicación profesional (arquitecto, ingeniero, etc.) para dedicarse por entero al servicio de esta porción de la Iglesia.

    Esos numerarios que se ordenan sacerdotes –porque ven que es un querer de Dios, una llamada; porque libremente lo desean y son llamados al sacerdocio por el Prelado (como sucede en la Iglesia universal: no basta con desearlo, hay que ser idóneo, contar con las virtudes necesarias y hay que ser llamado por el Obispo)- son los llamados sacerdotes numerarios de la Prelatura del Opus Dei.

    Tras su ordenación son sacerdotes diocesanos, por vocación y según el derecho eclesiástico. Y forman parte, desde su ordenación como diáconos, de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

    Se dedican a la evangelización, como cualquier sacerdote, atendiendo en primer lugar, como es lógico, a las personas del Opus Dei –a los fieles de la Prelatura y a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz- y a la tarea evangelizadora del Opus Dei.

  • Las supernumerarias y los supernumerarios.
  • Casados, viudos, solteros. Los supernumerarios son personas solteras, casadas o viudas que viven con su familia. Con los cambios de trabajo y de lugar que impone en tantas ocasiones la sociedad contemporánea, son un fermento de vida cristiana en muchos países, a veces de mayoría pagana, a los que van a vivir con sus familias. El Fundador tenía gran ilusión en estas migraciones apostólicas que la vida actual potencia vez más.

    Aunque en algunos ambientes –por ejemplo en España- se ha difundido la imagen -que se corresponde con la realidad- de la supernumeraria o del supernumerario padre de familia numerosa, como fruto de su generosidad con Dios y de su responsabilidad social (son familias socialmente responsables) conviene recordar que a veces Dios bendice a los padres no dándoles hijos.


    Esos matrimonios de supernumerarios sin hijos aprenden a aceptar la voluntad de Dios para su vida, como tantos matrimonios cristianos y vuelcan su cariño en los familiares que les rodean, prestando un gran servicio a la Iglesia y a la sociedad.

    Las profesiones de estos miembros supernumerarios cubren todo el arco social y todos los ambientes: el arte, los espectáculos, la empresa, el funcionariado, el campo, la mar.... Lógicamente, las figuras más conocidas (al menos en el caso de España), son las que aparecen con más frecuencia en los medios de comunicación. Es el caso, en España, de una conocida y prestigiosa supernumeraria, madre de catorce hijos y Presidenta de un Club de Fútbol, conocida, entre otras razones, por sus declaraciones en los programas deportivos.

    Pero como cualquiera puede advertir fácilmente, es una situación excepcional: la mayoría de las supernumerarias del Opus Dei no tienen catorce hijos, ni presiden o han presidido equipos de fútbol, ni tienen un Estadio de Fútbol a su nombre, como el de Vallecas. Suelen ser madres de familia corrientes, que habitualmente combinan su trabajo con la atención de sus hijos y de su hogar, y que viven, al igual que tantas de sus vecinas de pueblo o de ciudad, con la preocupación por llegar a fin de mes.

    En Romana, el Boletín Oficial de la Prelatura, encontramos algunas de estas figuras en las necrológicas de supernumerarias y supernumerarios, en la sección In Pace. Transcribo algunos de estos brevísimos perfiles, junto con otros, procedentes de diversos medios periodísticos:

 

    • Van Damme, Christiane (Ostende, 10-VI-1921 –Bruselas, 9-X-1993). Fue una de las primeras supernumerarias del Opus Dei de Bélgica. Ejerció su profesión de enfermera acercando a Dios a numerosos enfermos y compañeros de trabajo.
    • Teru Takeda (Acio,17-I-1932—10-VI-1990) supernumeraria del Opus Dei, casada y madre de familia, pidió la admisión en 1975.
    • JohannSpalek (Viena, 22-XII-1931 –Zürich, 11-XI-1992). Casado y padre de cuatro hijos, fue el primer supernumerario austriaco. Pidió la admisión en el Opus Dei en 1954. Trabajó en diversos países de Europa como Jefe de la Delegación de Comercio de Austria.
    • Esther Dengo. Vivió en Heredia, Costa Rica (24-X-1920 – 29-II-1996). Trabajó como maestra de escuela primero, y luego en un negocio de panadería, donde dio ejemplo de laboriosidad cristiana. Pidió la admisión como supernumeraria en 1979.
    • Elinor Martin. (Washington, D.C., 1927—1986). El espíritu cristiano del Opus Dei alentó a esta mujer norteamericanaen su lucha a favor de la vida. Fue pionera de los movimientos internacionales a favor de la vida. Fundó en 1970 el primer centro de acogida para futuras madres “Pregnancy Care Center”, en Yonkers. Este centro fue el germen de numerosos centros similares en USA que prestaron asistencia a millares de mujeres. Desde 1982 hasta su muerte fue directora de “Alternative to Abortion”, organización especializada en la formación del personal de Centros de Acogida.
    • Rossinyol Barcons. Casado, y padre de tres hijos, vivió su vocación cristiana en el Opus Deiejerciendo la profesión de agente comercial —popularmente llamado viajante— por toda Cataluña. Se lee en la nota necrológica del Colegio de Agentes comerciales de Manresa. “Todavía nos parece verle en su “Fiat-1100” viajando, entretejiendo todo nuestro país; entregándose de lleno y poniendo en juego toda su proverbial prudencia y la gracia de su alegría interior que se contagiaba a los demás; haciendo que en centenares de pueblos y comercios de Cataluña, en cada puerta, además de ganarse un buen cliente, hiciera un buen amigo. ¡acion, para los vendedores y para todos los hombres que te conocieron, has sido un ejemplo”. Esa nota le definía como “hombre íntegro, de temple, cordial, trabajador infatigable y cristiano consecuente”.
    • Gerald Oliver Plunkett Plunkett. Dublín, 6-VI-1918 – 14-III-1988. De la familia de San Oliver Plunkett. Casado y padre de tres hijos, era muy conocido en los medios periodísticos irlandeses, donde defendió las enseñanzas de la Iglesia en acionales difíciles, siempre con coherencia con su fe cristiana.
    • Antonio Herrero Losada, Antonio. (Madrid, 8-VII-1923 -- 11-VIII-1992). Pertenecía al Opus Dei desde 1965. Desarrolló una intensa labor profesional, como periodista, director de una Agencia de noticias, Europa Press, en la que se esforzó por trabajar con sentido cristiano.
    • Angela Berrotarán. Córdoba, Argentina 13-X-1911—Rosario, 3-VI-1988. Casada y madre de seis hijos, conoció el Opus Dei en 1953. Fue la primera mujer que pidió la admisión como supernumeraria en Argentina.
    • Irene Landsansky (Ironwood, 27-IV-1917 –Milwaukee, 22-IV-1996). Fue una de las primeras supernumerarias de Milwaukee. Pidió la admisión en el Opus Dei en 1957. Colaboró activamente con el comienzo de las labores apostólicas en Milwaukee y Phoenix (Arizona).
    • Ana María Piedrasanta de Luna (Ciudad de Guatemala, 8-VII-1951 –23-V-1994). Era una atleta muy conocida en su país. Casada y madre de diez hijos, tras su muerte muchos medios de comunicación resaltaron su generosidad como madre de famila y como deportista.
    • Pineda Guillamón, Jaime (Barcelona, 1928—1986). Quedó ciego a los siete años, consecuencia de un accidente. Fue uno de los primeros invidentes que cursó estudios universitarios en España. Supernumerario del Opus Dei, el espíritu del Opus Dei le movió a preocuparse cristianamente de la personas en sus mismas circunstancias. Tras licenciarse en Derecho, se dedicó intensamente a la promoción social de las personas invidentes. Estaba casado y era padre de ocho hijos.
    • José María Eca de Queiroz, (Porto 1-X-1948 – 28-XI-1994). Médico, casado y padre de cuatro hijos, promovió numerosos cursos de Ética para médicos y enfermeras de Portugal. El espíritu del Opus Dei le ayudó a sobrellevar cristianamente los fuertes tratamientos de quimioterapia que requería su enfermedad. Escribió un libro autobiográfico titulado “El desafío de la normalidad”, que ayudó a numerosas personas a afrontar el sufrimiento con sentido cristiano.
    • Josep Safont Bosch, (Arbeca, Lérida, 1915-1987). Casado y padre de ocho hijos, su compromiso cristiano en el Opus Dei le llevó a la promoción y desarrollo de numerosas “Escuelas Agrarias” para la formación humana, profesional y cristiana de los trabajadores del medio rural.
    • Margaret Atieno Ogola. Esta médico africana, casada y madre de cuatro hijos vive en Kenia, donde nació en 1959. Ha trabajado como pediatra en el Kenyatta acional Hospital de Nairobi. En la actualidad es directora médica del Cottolengo Hospuice Karen, un centro religioso para huérfanos con SIDA. Secretaria nacional de la Comisión para la Salud y Vida Familiar del Secretariado Católico de Kenya. En su primera novela ilustra sobre las condiciones de vida de la mujer africana. El texto ayuda a comprender la labor apostólica de las mujeres del Opus Dei en Kenia. Esta novela obtuvo el premio “Jomo Kenyatta” 1995, y el premio “Escritores de la Commonwealth” para el mejor libro africano en 1995.

Semillero de vocaciones

  • Estos supernumerarios se esfuerzan por hacer de sus casas una “Iglesia doméstica”, como desea la Iglesia, y le piden a Dios, como buenos padres cristianos, que les conceda a sus hijos el don de la vocación y que sean generosos para entregarse a Dios donde Dios les llame.

    De estas familias “salen” en ocasiones, hijos sacerdotes, religiosos, monjes y monjas de clausura; personas consagradas; misioneros; y lógicamente, laicos que se entregan a Dios en el Opus Dei; o que siguen los carismas de los diversos movimientos de la Iglesia.

    No siempre es así, porque los hijosde los fieles del Opus Dei –por muy bien que los hayan querido educar sus padres en la vida cristiana- son hijos, además, de su tiempo y de su propia libertad. Una libertad que el Fundador les aconsejaba respetar siempre. Es una experiencia de tantos padres cristianos: aunque les han dado a sus hijos la misma formación, sus hijos no siempre deciden ser cristianos.

    Hay padres supernumerarios que conocen, como tantos padres cristianos, las penas de santa Mónica, y procuran seguir sus pasos, rezando y confiando en Dios, aunque los hijos, a pesar de la buena formación recibida en casa, se hayan alejado de Cristo, sabiendo que Dios tiene sus tiempos que a veces no coinciden con los nuestros.

Edad para pedir la admisión como supernumerario

  • Si se tiene vocación, nunca es tarde para entregarse a Dios: la abuela de unos amigos míos lo hizo a los noventa años de edad, y como murió centenaria, tuvo la alegría de poder entregar en servicio de Dios más de diez años de su vida.

    Recojo el relato de un sacerdote del Opus Dei, Antonio Rodríguez Pedrazuela, que cuenta la historia de la vocación de su madre:

    “… hubo una gracia de Dios que no me esperaba. A comienzos de 1977 mi madre me contó, en una de sus cartas, que el 24 de enero anterior había pedido la admisión en el Opus Dei: ¡casi a los ochenta años!

    Es fácil comprender mi sorpresa. Pero el amor a Dios no tiene edad, y mi madre vivió esa nueva llamada de Dios con espíritu joven, con su alegría de siempre y con un optimismo firmemente enraizado en la filiación divina. Sólo salía de casa para ir a Misa; pero se las ingeniaba para hablar de Dios con algunas amigas de su misma edad que vivían en una residencia cercana.

    Y, sorprendentemente, año tras año, a medida que aumentaban los achaques propios de la edad, se fue rejuveneciendo por dentro. El amor a Dios le daba aliento, energía, fuerza para vivir. No perdió el buen humor en ningún momento, a pesar de que sufrió un grave accidente y una operación importante, que le dejó varias secuelas. Nunca se quejó, y ofreció muchos de sus dolores por la labor apostólica del Opus Dei en Centroamérica. Estuvo alentándonos y ayudándonos con su oración y con su aliento, desde los comienzos, en 1953, hasta el último instante de su vida.

    Al recordarla me vienen a la mente unas palabras que dijo el Padre, el 22 de octubre de 1960, a un grupo de padres de familia que le saludaron en Zaragoza. “Algunos de vosotros –comentó- tenéis a los hijos lejos. Han ido lejos a coger la mies de Dios. Yo os digo que os quiero con toda mi alma. Y os doy la enhorabuena, porque Jesús ha tomado esos pedazos de vuestro corazón –enteros- para El sólo… ¡para El sólo! Padres y madres de estos hijos que también son míos: ¡no habéis terminado vuestra misión en la tierra!


    Ellos –ellas- han venido a entregarse a Dios, a servir a la Iglesia (…) y los tenéis metidos en tantos ricones del mundo, en Africa, en Asia, en toda Europa, en toda América, desde Canadá hasta la Tierra del Fuego; pronto, el año que viene, en Australia. Bien. No habéis acabado la misión: tenéis una gran labor que hacer con vuestros hijos; una labor maravillosa, paterna y materna: santificarlos. –Padre, ¡que estoy muy lejos! -¡Con tu oración! –Padre, ¡que estoy lejos! -¡En la vida profesional, poniendo en cada momento la última piedra, haciendo las cosas bien y por amor, y con el pensamiento en esos hijos!”

    En mayo de 1985 mi madre sufrió unos cólicos hepáticos, producidos por cálculos biliares, que le produjeron grandes padecimientos. La única solución, según los médicos, era operarla. Nos previnieron: una intervención, a esas edades, es siempre peligrosa… No sabíamos qué hacer; pero ella decidió que la operaran cuanto antes, y afrontó con entereza todas las molestias. La intervención fue un éxito.

    Al cabo del tiempo, cuando ya comenzaba a reponerse y pensábamos que había pasado todo, sufrió unas fuertes complicaciones renales.

    Yo estaba en Guatemala y el día 23 de julio hablé con ella por teléfono: se encontraba mal, pero estaba serena y alegre, aceptando aquella recaída con gran sentido sobrenatural.

    De pronto, la situación se agravó y las Siervas de San José que atendían el Hospital se quedaron conmovidas al ver con qué paz recibió la Unción de los enfermos, con plena conciencia y gran serenidad. Pasó la noche anterior a su muerte diciendo jaculatorias.

    Falleció a las ocho y cuarto de la mañana del 24 de julio de 1985. Bendita sea.”

  • Los sacerdotes agregados y supernumerarios socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

  • Son sacerdotes diocesanos que viven el espíritu del Opus Dei. El presidente de esta Sociedad Sacerdotal es el Prelado del Opus Dei. Estos sacerdotes suelen tener el mismo itinerario biográfico que sus colegas: estudian, descubren la llamada de Dios, van al Seminario de su Diócesis, se ordenan sacerdotes, trabajan en una parroquia… El espíritu del Opus Dei les ayuda a santificar su trabajo sacerdotal y refuerza en ellos el espíritu de obediencia y unidad con su obispo (que es su único superior) y de comunión con sus hermanos en el sacerdocio.

  • Estos sacerdotes se esfuerzan por vivir el espíritu del Opus Dei, unidos a su obispo diocesano, dispuestos a sacar la Iglesia adelante donde les mande su propio Ordinario (su obispo).

En Romana se encuentran algunos perfiles significativos, como éste:

    • Severino García Rabanal (Villotilla, Palencia, 1912-1987). Fue ordenado sacerdote en 1937, en plena guerra civil española. Pertenecía a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Ejerció la mayor parte de su ministerio en la parroquia de Calzada de los Molinos y fue confesor del Seminario Menor de Carrión de los Condes. Tuvo gran celo por promover vocaciones sacerdotales.

 


¿Los cooperadores son personas del Opus Dei?

  • No. El Opus Dei y la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es un camino vocacional. Los cooperadores de la Prelatura o de la Sociedad sacerdotal pueden asociarse en las Asociaciones de Cooperadores del Opus Dei que existen en el mundo, pero no necesitan contar con la llamada de Dios.
  • Los cooperadores de la Prelatura pueden ser católicos o no católicos, cristianos o no-. Contribuyen con su limosna o con su trabajo ( por ejemplo, un carpintero que arregla la mesa de una sala de estudio de un centro del Opus Dei; una persona que preside el Patronato de una iniciativa apostólica del Opus Dei).
  • Hay cientos de comunidades religiosas que son cooperadoras del Opus Dei, y rezan por el Opus Dei y por sus apostolados.

Todos: cooperadores, amigos, jóvenes que acuden a centros del Opus Dei y participan en la labor apostólica encomendada al Apóstol san Rafael, comunidades religiosas que rezan, conocidos, devotos de san Josemaría o que tienen devoción privada por personas del Opus Dei que han fallecido con fama de santidad, forman, con los miemrnos del Opus Dei, un fenómeno de espiritualidad que forma parte de la vida de la Iglesia en su misión redentora entre los hombres.


Forman, cada uno a su manera, una familia espiritual dentro de la gran familia de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.

José Miguel Cejas


Volver a la Página de Inicio