Recuerdo de un supernumerario del Opus Dei,
militar de la Legión
Al finalizar noviembre de 2006 se nos fue al Cielo el Coronel Antonio Manuel de Céspedes del Rey, el de mayor antigüedad, de La Academia General, de todos los militares de Córdoba. En la Homilía de Exequias el sacerdote dijo una cosa muy bonita: que al llegar al Cielo le rendirían honores todos los legionarios, como habían hecho tantas y tantas veces.
Había cumplido 81 años pocos días antes. No hacía un mes que había visitado el Tercio de la Legión en Almería que se disponía a partir al Líbano. Toda su vida igual… legionario! En su dilatada carrera de armas estuvo en la Legión en todos los empleos. Ya retirado, aquí en Córdoba, dirigía la Agrupación de Legionarios donde teníamos cobijo todos los que nos habíamos dedicado a la carrera de las armas.
Contaba como el médico; al examinar una radiografía, le advirtió de la necesidad urgente de dejar de fumar. Extrañado respondió el Coronel: no he fumado jamás, pero he estado en el Sahara muchos años respirando el polvo del desierto.
Ese era el Coronel legionario: hombre afable, cariñoso, enamorado de su mujer, orgulloso de sus ocho hijos, amante de la Legión y un cristiano profundamente enamorado de Dios.
Me gustaría reproducir unos versos de Pemán, que bien podrían referirse a él:
Y es que siempre me llevaron
mis instintivos anhelos
a amar lo mismo que amaron
y a pensar lo que pensaron
mis padres y mis abuelos.
Amo el sentir recio y sano
de aquel pueblo castellano
donde no se puso el sol…
¡Soy cristiano y español,
que es ser dos veces cristiano!
Mariano Boloix
Capitán de Navío de la Armada
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