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Evaristo de Vicente
--o el entusiasmo por Castelló


 


Evaristo de Vicente es una figura muy conocida y querida en Castellón. Jubilado desde hace años, ha trabajado como Presidente del Patronato que se ha encargado de la reconstrucción y acondicionamiento pleno de la Concatedral de Santa María. Durante largo rato habla de Castelló, que es una de sus grandes pasiones, y de lo bonita que ha quedado nuestra concatedral..

El entusiasmo crece -estamos ante un hombre de alma joven- cuando recuerda su primer encuentro con el Opus Dei y el día que conoció este camino de santidad de la Iglesia Católica.

Le brillan los ojos cuando lo cuenta, porque aquella carta escrita en plena juventud en la que manifestaba su decisión de entrega se ha quedado en su biografía como uno de los momentos más hermosos de su existencia. Con su sonrisa lo confirma: entregarse a Dios ¡vale la pena!.

 


Un artículo sobre Evaristo de Vicente publicado en Gregal digital:

 

A primeros de octubre se inaugurará la exposición artística “Espais de Llum” en Castellón, Vila-real y Burriana; y ese mismo mes de octubre se celebrará el fin de las obras de la concatedral de Santa Maria, que acogerá la exposición de arte sacro en Castellón.

El fin de las obras de la concatedral es motivo de celebración para todos. Se cierra una página “negra” de la historia de la ciudad, que se debe olvidar, porque –como es sabido- el Ayuntamiento de Castellón ordenó en 1939  el derribo, piedra a piedra, de la iglesia de Santa María  por motivos de “salud pública”.

La concatedral, acabada. Las instituciones y los castellonenses, con la convicción de haber hecho los deberes con nota alta. Ya tiene desde 1999, en que se consagró la concatedral, una creciente actividad. Los obispos que han estado al frente de la diócesis las han seguido muy de cerca, la Generalitat y el Ayuntamiento han arrimado el hombro, el patronato se ha volcado para obtener recursos económicos, y los castellonenses han ido respondiendo.

La concatedral es, en definitiva, motivo de satisfacción y alegría para todos y de todos. Pero es “vox populi” que hay una persona a quien se debe, en gran medida, que tengamos la concatedral acabada. Castellón debe especial gratitud y reconocimiento a Evaristo de Vicente, presidente del patronato.

Evaristo de Vicente ha dedicado, durante lustros, miles de horas –no exagero- a su tarea como presidente del patronato, y ha sabido sumar esfuerzos. No ha cobrado ni un euro. Se ha volcado y ha sabido entusiasmar y aunar. A él le molestará leer estas líneas: a los demás  nos parece que la gratitud y el reconocimiento debemos expresarlos.

Evaristo de Vicente, jurista por formación, Delegado de Hacienda en Castellón y subdelegado en Valencia, posteriormente empresario de reconocido prestigio. Por su trayectoria profesional y humana, es una suerte gozar de su amistad. Nos ha facilitado en todo momento la información precisa a los medios de comunicación. Descansa cambiando de ocupación: su esposa, Carmencita, hijos y nietos, lo saben mejor que nadie. Es un señor. Llama la atención su serenidad, sentido común y paciencia.

Su espíritu de servicio y de laboriosidad tienen una explicación. Conocer al fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, y profundizar en sus enseñanzas sobre la  vivificación cristiana de la vida ordinaria, le ha ido “complicando la vida” con  alegría. La fe y el trabajo han levantado iglesias y catedrales durante siglos: es lo que ha hecho Evaristo, una gimnasia espiritual y humana cada día. Los secretos, a veces, son muy sencillos; y la grandeza, más asequible de lo que parece.