Timothy Casey: educando para la familia
Boston, Estados Unidos
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Cuenta Timothy Casey como puso en marcha, con otros amigos, un colegio público en EE. UU.
Trabajamos frenéticamente durante 18 meses para encontrar un lugar adecuado, contratar al profesorado y al personal, comprar material, presentar la escuela a posibles padres, responder a muchas preguntas y -lo que es más importante- desarrollar una declaración de principios claramente expresada que imprimiera el carácter de la escuela. |
El ideario educativo consta de cuatro principios rectores:
-El reconocimiento de que los padres son los principales educadores de sus hijos.
-Un programa de estudios clásico, con muchas materias.
-La creencia en que el desarrollo del carácter debe impregnar todos los aspectos de la vida dentro y fuera de la escuela.
-Oportunidades de servicio a la comunidad.
El desarrollo de este ideario fue el fruto de muchas conversaciones entre los fundadores de la escuela y se basó en gran parte en las enseñanzas del Fundador del Opus Dei sobre el matrimonio, la vida familiar y la educación de los hijos. La universalidad de sus enseñanzas resultó evidente de inmediato. En cuestión de pocas semanas se matricularon más de 80 familias y 150 alumnos. Estas familias representaban una sección transversal muy amplia de la comunidad local y de diversas creencias religiosas.
Abrimos la escuela el 8 de septiembre de 1995, onomástica de Nuestra Señora, y desde entonces hemos ido creciendo, a pesar de toda clase de problemas con los que inevitablemente tropieza un proyecto como éste. Actualmente, somos una escuela con más de 400 alumnos de los cursos K a 8. La declaración de fines sigue siendo la misma y está muy presente en la vida diaria de los estudiantes, del claustro y de los padres.
A través de esta actividad apostólica emprendida en el mundo, un buen número de familias se ha acercado al Opus Dei y a las enseñanzas de su Fundador. Otros, que no conocen nada en absoluto de la Obra, han validado y consolidado sus propias creencias sobre las verdades del matrimonio, la vida familiar, el papel de los padres y sus opiniones acerca de la educación.
Sin la confianza que el Fundador nos infundió, dudo que hubiéramos podido emprender una misión tan grande, al mismo tiempo que tratábamos de educar a nuestros nueve hijos.
Testimonio en el Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA
Roma, 8 a II de enero del 2002
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