La cansina arrogancia de The Economist
Diego Contreras
Los italianos tienen una expresión muy gráfica: buscar el pelo en el cascarón del huevo. Es lo que hace The Economist al analizar la visita del Papa a Tierra Santa. El semanario británico se esfuerza por encontrar errores del Papa durante su reciente viaje, subrayando que ha sido “otro desastre de relaciones públicas, que se une a los anteriores”. He mirado por todos lados, y no parece que sea una percepción muy compartida.
En realidad, el texto -escrito antes de que concluyera el viaje-, pretende partir de ese axioma para hacer una especie de balance del pontificado, dando por supuesto que las cosas no funcionan. Se vuelven a relatar, como si se tratara de un mantra, las gaffes o supuestas tales del Papa en estos primeros años de Pontificado (discurso de Ratisbona, cuestión del preservativo, caso Williamson, etc.); y se acepta como si fuera un dato que está dando la vuelta a los cambios del Vaticano II.
Un artículo de hace unas semana en The New York Times (ya comentado aquí) presenta una visión distinta de las tales gaffes. De hecho, es una opinión cada vez más generalizada constatar, por ejemplo, que gracias al famoso discurso de Ratisbona el diálogo con el Islam se está moviendo...
Con esto no quiero decir que la "maquinaria" vaticana funcione a la perfección, como ya hemos comentado aquí, pero considero que la descalificación global es una exageración.
Pienso que el semanario británico hace a veces buen periodismo, pero le pierde su presunción. Una cosa es interpretar, dar sentido a las cosas, y otra muy distinta querer impartir lecciones a todo el mundo con datos a medio cocinar.
Esta segunda suele ser la actitud habitual del semanario cuando trata de la Iglesia. Personalmente, me cansa un poquito esa arrogancia, que ha perdido incluso lo único que la hacía pasable: el fino humor británico.
miércoles 20 de mayo de 2009
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