Un hermano sacerdote
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Los Grases al completo: Manolita, Manuel y sus nueve hijos.
Sentado, junto a Montse, su hermano Enrique

"Y un día de aquel verano -recuerda Manolita-, cuando menos nos lo esperábamos, Enrique nos dijo que quería ser sacerdote...

Aquello fue una sorpresa: nos alegramos muchísimo, porque siempre le habíamos pedido a Dios que les concediera vocaciones a nuestros hijos, pero así, tan de pronto, a los dieciséis años, nada más acabar quinto de bachillerato... verdaderamente, nos sorprendió. No; no nos lo esperábamos".

"Entonces -continúa Manuel Grase- fuimos a ver al Padre Gabriel, su director espiritual. El Padre Gabriel nos aconsejó que le dejáramos obrar con libertad. Nos dijo, con palabras muy fuertes, que él, en nuestro caso, se cuidaría muy mucho de jugar con la vocación de un hijo, retrasándole el momento de su entrega.

Aquella separación, humanamente, nos costaba. Pero lo consideramos en la presencia de Dios y vimos que aquello no era ningún sacrificio, sino, como enseña el Fundador del Opus Dei, un privilegio, un honor inmenso para nosotros, una muestra de predilección divina con nuestra familia... Aquello era por lo que había rezado tanto desde que Dios me dio aquel hijo, y ahora me lo concedía...

Y le dije a Enrique: 'Mira, yo te aconsejo lo siguiente: este año te pasas de Ciencias a Letras, haces sexto de Letras y en cuanto acabes el bachillerato, te vas al Seminario. Si no, te va a costar mucho el Latín y el Griego cuando llegues allí. Si te parece, te buscamos este mismo verano un profesor de Griego para que no te pille tan de sorpresa. Piénsatelo con toda libertad y luego me dices'".

"Y aquel mismo verano -concluye Manolita-, el día de la Virgen de Agosto, durante unos días en los que Manuel no estaba en casa, Enrique le escribió una carta a su padre en la que le decía que se había encomendado a la Virgen y había puesto en sus manos su vocación; y que gracias a Ella ya había visto claro lo que tenía que hacer: al acabar sexto ingresaría en el Seminario".

Ya lo sabían los padres. Ahora quedaban los demás hermanos.

-"El año que viene me voy al Seminario -dijo de repente Enrique durante una cena. -Voy a ser sacerdote".

Montse y Jorge se quedaron asombrados:

-"¿Qué has dicho Enrique? ¿Que vas a...?"

-"Sí, he dicho eso: que voy a ser sacerdote".

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