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5. La celebración dominical

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¿Qué es el domingo?

 

Lectura de referencia para consultar: Carta Dies Domini

Carta Apostólica Mane Nobiscum Domine

Es el día que celebra el misterio de la Resurrección del Señor.

Dios mandó a Moisés celebrar el sábado como día del Señor, pero los cristianos, después de la Resurrección de Cristo el día siguiente al sábado, celebramos el Domingo en conmemoración de ese gran acontecimiento.

“La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio Pascual cada ocho días, en el día que se llama, con razón Día del Señor o Domingo.”(Catecismo n.1166)

Para los cristianos el domingo reemplaza al sábado. Es la primera fiesta cristiana. Es el día del Señor, día de alegría y de gozo.

El domingo es la primera fiesta cristiana, la fiesta primordial. Durante bastante tiempo fue la única. Los primeros cristianos empezaron enseguida a celebrarlo: ya se habla del domingo en la primera Carta a los Corintios, en los Hechos de los Apóstoles y en el Apocalipsis.

Es el día de la Eucaristía. Durante los primeros siglos el eje del domingo fue la celebración de la Sagrada Eucaristía, en la que se conmemoraba y actualizaba la Resurrección de Jesucristo.


Joseph Ratzinger, "Tiempo Sagrado" de El Espíritu de la Liturgia

Misa de Domingo en Santiago de Chile

El domingo es, por tanto, para el cristiano, la verdadera medida del tiempo, lo que marca el ritmo de su vida.

No se apoya en una convención arbitraria, sino que lleva en sí la síntesis única de su memoria histórica, del recuerdo de la creación y de la teología de la esperanza.

Es la fiesta de la resurrección para los cristianos, fiesta que se hace presente todas las semanas, pero que no por eso hace superfluo el recuerdo específico de la Pascua de Jesús.

Del Nuevo Testamento se desprende claramente que Jesús se encaminó con total conciencia a su "hora".

La expresión la "hora de Jesús", resaltada por el Evangelio de san Juan, tiene sin duda, un significado muy complejo. Pero, ante todo, remite a una fecha, Jesús no quiso morir en un día cualquiera. Su muerte tenía un significado para la historia, para la humanidad.

 

 

Es día de alegría y de descanso. Cuando la legislación civil introdujo la ley del descanso dominical encontró en la Iglesia una acogida favorable; no sólo porque esto favorecía el culto y el descanso, sino la conmemoración del nuevo descanso instaurado por Cristo en la Resurrección.

Es día de la comunidad cristiana

Feligreses africanos, antes de Misa

 

 

 

 

El domingo, fiesta primordial de precepto

 

 

“El Domingo en el que se celebra el misterio Pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto” (Código de Derecho Canónico n. 1246).

El domingo los fieles tienen la obligación de participar en la Santa Misa y se abstendrán de trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor y disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo. (CDC)

 

 

¿Qué significa "día de precepto"?

La expresión “de precepto” significa que asistir es una obligación grave y que sólo por motivos también graves (enfermedad, accidente, atención de enfermos, ... etc.) se puede dejar de cumplir.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: “los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave” (n. 2118).

Esta obligación abarca también a aquellas otras seis fiestas (solemnidades) llamadas de “precepto” y que caen en otros días de la semana (1 de enero, 29 de junio, 30 de agosto, 1 de noviembre, 8 y 25 de diciembre).

El precepto de asistir a la Santa Misa puede cumplirse asistiendo el mismo día o el día anterior por la tarde.

 

 


¿Cómo santificar el domingo?

Junto con la obligación de participar en la Santa Misa dominical, la Iglesia nos recuerda también la forma de santificar el domingo:

 

 

“La institución del Domingo contribuye a que todos disfruten de un reposo y ocio suficientes para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2194).










El domingo nos ofrece una buena oportunidad para ejercitar algunas “obras de misericordia” como visitar enfermos o ancianos

 

Mensaje de Benedicto XVI al cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del 27 de noviembre de 2006, con motivo de la jornada de estudio sobre: "La misa dominical para la santificación del pueblo cristiano".

 

 

  "El domingo sigue siendo el fundamento germinal y, al mismo tiempo, el núcleo primordial del año litúrgico, (...) un fragmento del tiempo empapado de eternidad, porque su alba vio al Crucificado resucitado entrar victorioso en la vida eterna".

 

  "Para los primeros cristianos, la participación en las celebraciones dominicales constituía la expresión natural de su pertenencia a Cristo, de la comunión con su Cuerpo místico, en la gozosa espera de su regreso glorioso".

 

  Hoy es necesario, observa el Papa, "reafirmar el carácter sacro del día del Señor y la necesidad de participar en la Misa dominical", ya que "el contexto cultural que vivimos, marcado a menudo por la indiferencia religiosa y el secularismo que ofusca el horizonte de lo trascendental, no debe hacer olvidar que el Pueblo de Dios, nacido de la Pascua, debe regresar a ella como a una fuente inagotable, para comprender cada vez más las señas de su identidad y las razones de su existencia".

 

  "El domingo no lo eligió la comunidad cristiana, sino los apóstoles -explica Benedicto XVI- más aún, el mismo Cristo, que ese día, "el primer día de la semana", resucitó y se apareció a los discípulos. (...) En cada celebración eucarística dominical se cumple la santificación del pueblo cristiano, hasta el domingo sin ocaso, día del encuentro definitivo de Dios con sus criaturas".

El domingo es un día muy apropiado para dar y recibir catequesis

 

Pero... ¿qué importancia tiene la Misa?

Algunas ideas claras sobre la Misa

 

 

 

 

 

Dos cartas al director

Una persona escribió una carta al director de un periódico diciendo que no tenía ningún sentido ir a misa todos los domingos.

"He ido a la Iglesia durante años años -escribía- y en ese tiempo he escuchado algo así como unos tres mil sermones. No recuerdo uno solo de ellos. Pienso que estoy perdiendo el tiempo y los curas están perdiendo el suyo dando sermones.

Al cabo de unos días el director recibió esta carta:

"Yo llevo también treinta años casado y durante ese tiempo mi esposa me ha cocinado unas 32.000 comidas. No puedo recordar el menú, pero sé una cosa: esas comidas me han alimentado y me han dado la fuerza necesaria para trabajar. Si mi esposa no me hubiera dado esas comidas, hoy estaría muerto. Y si no hubiera ido a la iglesia para alimentarme todos los domingos, estaría espiritualmente muerto también".

 


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