Inicio

4. ¿Qué es la Misa?


Capítulo siguiente

Capítulo anterior


 

 

 

 



Para catequistas

La Santa Misa es tres cosas: Sacrificio, Memorial y Banquete

 

1) Sacrificio

 

 

La Misa es, sobre todo, un Sacrificio, el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, que se ofrece a Dios Padre en el altar de la Cruz, para la redención (perdón) de todos los pecados de todos los hombres.

“Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso - El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia” (Ordinario de la Misa)

 

2) Memorial


En la Última Cena dijo Jesús: “Haced esto en memoria mía”. Es connatural al corazón humano desear conservar el recuerdo de las personas a quienes hemos amado. Nuestro Señor Jesús nos ha dejado también un memorial de sí mismo como sólo Dios podía hacer: su presencia viva que diariamente viene a nosotros en la Santa Misa.

En la Misa no sólo recordamos su Pasión y Muerte, sino también la Resurrección y la Ascensión a los cielos.

“Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo” (de la Plegaria Eucarística III)

 

3) Banquete


 

Además de ser un sacrificio y un memorial, es un banquete sagrado. En ese banquete Jesús nos alimenta con su propio Cuerpo y Sangre, como había prometido en Cafarnaún: “Yo soy el pan de vida: el que viene a mí no tendrá hambre; y el que cree en mí no tendrá sed jamás...

Yo soy el pan vivo, que he descendido del cielo, quien comiere de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo...”(Jn. 6, 35 y 51)

“Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros” “Tomad y bebed toos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre...”(Consagración de la Misa)

 


Fines de la Misa

 

El Sacrificio de la Misa tiene 4 finalidades principales:

1. Alabar (fin latréutico)

Te alabamos, Padre Santo, porque eres grande, porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor. A imagen tuya creaste al hombre....Y, cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte...Y tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único Hijo...”(Plegaria Eucarística IV).

2. Dar gracias (fin eucarístico)

“En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, dartegracias, Padre Santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado”. (del Prefacio de la Plegaria Eucarística II)

Fieles en una iglesia, China

 

3. Pedir perdón (fin propiciatorio)

”Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión...Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestrospecados y nos lleve a la vida eterna” (del Acto penitencial)

“...tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica...”(del Gloria de la Misa).

 

4. Pedir ayuda (fin impetratorio)

“Acuérdate, Señor, de tus hijos y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero..

.Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz...Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires...”(Plegaria Eucarística I)

 


¿Qué es un sacrificio?

 

Hacer algo sagrado

Desde la más remota antigüedad, el hombre ha sentido el deseo y la necesidad de ofrecer sus cosas a Dios, dándole gracias por todos los beneficios recibidos. Reconocían así, el supremo dominio de Dios sobre todas las cosas, y le pedían a su vez perdón por sus pecados.

Cuando lo que ofrecían a Dios eran cosas materiales y las destruían de alguna manera, se llamaban sacrificios.

La palabra Sacrificio significa “hacer sagrada” una cosa (sacra = sagrada; fácere = hacer). Es decir, que una cosa se hacía sagrada cuando se ofrecía a Dios, sustrayéndola del uso humano, y se destruía de alguna manera.

 

Sacrificio en la Sagrada Escritura

En la Sagrada Escritura encontramos muchos ejemplos de sarificios.

Caín y Abel, por Chagall

Los más conocidos son los de Caín y Abel, que ofrecían a Dios los frutos de sus cosechas; Caín ofrecía lo peor y Abel lo mejor. Por eso, Dios se complacía con los sacrificios de Abel y rechazaba los de Caín.

Noé después del “Diluvio” levantó un altar y ofreció un sacrificio de acción de gracias a Dios por haberlo salvado a él y a su familia.

También Dios, para probar la fe de Abrahán, le pidió el sacrificio de su hijo Isaac, pero cuando iba a sarificarlo, un ángel del Señor detuvo su brazo. Dios le dijo: “Yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas del mar, y en un descendiente tuyo serán benditas todas las naciones de la tierra”. Dios se estaba refiriendo a Jesucristo que con su muerte en la cruz había de redimir al mundo.

Con Moisés comienza un nuevo período en la forma de ofrecer sacrificios. Dios, junto con su Ley, le especificó detalladamente qué tipo de sacrificios debían ofrecer. Al mismo tiempo instituyó un sacerdocio hereditario y oficial. Los sacerdotes serán descendientes de Aarón, el hermano de Moisés.

Cuando se construyó el Templo de Jerusalén, se pudieron llevar a cabo los sacrificios prescritos por Dios con gran dignidad.

Toda esta multitud de sacrificios, aun siendo muy gratos a Dios, no eran suficientes para devolver la amistad perdida por el “pecado original”.

 

Jesucristo, Víctima del Sacrificio

Escena de la película Pasión

Dios, en un acto de amor infinito, se hace hombre para entregarse en sacrificio por nosotros. Él es la Víctima del Sacrificio ofrecido en el Calvario.

Jesucristo -perfecto Dios y perfecto Hombre- muriendo en la Cruz nos devuelve la posibilidad de alcanzar la bienaventuranza eterna en el cielo.

En el altar de la Cruz, Jesucristo es al mismo tiempo el sacerdote que ofrece el sacrificio y la Víctima que es ofrecida.

 

La Renovación del Sacrificio del Calvario

A la Santa Misa le llamamos “Sacrificio de la Misa” porque es la renovación del Sacrificio del Calvario. Se puede decir, que el Sacrificio de la Misa prolonga a través del tiempo el Sacrificio el Calvario.

La presencia de un crucifijo en el altar o cerca de él, nos recuerda esa realidad.

 

 


Capítulo siguiente

Capítulo anterior

 


Ir a la página de Inicio