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3. Los signos litúrgicos, los colores y el año litúrgico

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Los signos litúrgicos son símbolos

 

¿Qué es un signo?

Una realidad que orienta hacia otra distinta.

¿Qué tipo de símbolos hay?

Naturales: fundados en la naturaleza de las cosas. El humo orienta al fuego.

Convencionales: dependen de la voluntad humana, como la bandera de una nación.

Simbólicos: dependen de la voluntad, pero tienen fundamento en la realidad de las cosas: el agua del Bautismo purifica por voluntad de Cristo; pero la naturaleza del agua lleva a la idea de purificación.

 

¿Que son los signos litúrgicos?

Son símbolos. Cristo obraba milagros a partir de signos naturales: el barro, la saliva, el agua. Tomó en consideración la naturaleza humana que llega a lo invisible a partir de lo visible.

 

 



¿Qué dice el Catecismo sobre los signos y los símbolos?

El llamado "Anillo del Pescador", del Papa

 

 

Signos y símbolos

1145 Una celebración sacramental esta tejida de signos y de símbolos. Según la pedagogía divina de la salvación, su significación tiene su raíz en la obra de la creación y en la cultura humana, se perfila en los acontecimientos de la Antigua Alianza y se revela en plenitud en la persona y la obra de Cristo.

1146 Signos del mundo de los hombres. En la vida humana, signos y símbolos ocupan un lugar importante. El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Lo mismo sucede en su relación con Dios.

1147 Dios habla al hombre a través de la creación visible. El cosmos material se presenta a la inteligencia del hombre para que vea en él las huellas de su Creador (cf Sb 13,1; Rm 1,19-20; Hch 14,17). La luz y la noche, el viento y el fuego, el agua y la tierra, el árbol y los frutos hablan de Dios, simbolizan a la vez su grandeza y su proximidad.

1148 En cuanto creaturas, estas realidades sensibles pueden llegar a ser lugar de expresión de la acción de Dios que santifica a los hombres, y de la acción de los hombres que rinden su culto a Dios. Lo mismo sucede con los signos y símbolos de la vida social de los hombres: lavar y ungir, partir el pan y compartir la copa pueden expresar la presencia santificante de Dios y la gratitud del hombre hacia su Creador.

1149 Las grandes religiones de la humanidad atestiguan, a a menudo de forma impresionante, este sentido cósmico y simbólico de los ritos religiosos. La liturgia de la Iglesia presupone, integra y santifica elementos de la creación y de la cultura humana confiriéndoles la dignidad de signos de la gracia, de la creación nueva en Jesucristo.

 

 


 

Algunos gestos litúrgicos

 

La señal de la Cruz

Es como un sello de Cristo, una profesión de fe. También se usa para bendecir personas y cosas.

Se alza la mano derecha, con los dedos juntos, desde la frente hasta el pecho, justo encima donde descansa la mano izquierda (En el nombre del Padre y del Hijo);

después, la mano derecha va desde el hombro izquierdo al hombro derecho (y del espiritu Santo)

Escribe Joseph Ratzinger en El espíritu de la liturgia: La cruz se ha convertido en signo universal de la presencia de Dios (...). La liturgia cristiana es precisamente por esto, liturgia cósmica, por el hecho de que dobla sus rodillas delante del Señor crucificado y ensalzado. El gesto humilde con el que caemos a los pies del Señor, nos inserta en el verdadero camino de la vida, en armonía con todo el cosmos .

 

Los golpes de pecho

Es signo de arrepentimiento por los pecados y signo de humildad

Ojos levantados al Cielo

Es signo de súplica confiada a Dios Padre.

Imposición de ceniza

Es signo de humildad y arrepentimiento.

Imposición de manos

Es signo de una acción sobrenatural por parte de Dios.

Manos elevadas y extendidas

Es signo del alma que espera ayuda del Cielo.

Manos que dan la paz

Es signo de paz, frente al puño cerrado, que es signo de lucha.

 

 

 

Josep Ratzinger, El Espíritu de la liturgia

Tu nombre será una bendición había dicho Dios a Abrahán al principio de la historia de la salvación. En Cristo, hijo de Abrahán, se cumple esta palabra en su plenitud.

Él es una bendición, para toda la creación y para todos los hombres.

La cruz, que es su señal en el cielo y en la tierra, tenía que convertirse, por ello, en el gesto de bendición propiamente cristiano.

Hacemos la señal de la cruz sobre nosotros mismos y entramos, de este modo, en el poder de bendición de Jesucristo.

Hacemos la señal de la cruz sobre las personas a las que deseamos la bendición.

Hacemos la señal de la cruz también sobre las cosas que nos acompañan en la vida y que queremos recibir nuevamente de la mano de Dios. Mediante la cruz podemos bendecirnos los unos a los otros.

Personalmente, jamás olvidaré con qué devoción y con qué recogimiento interior mi padre y mi madre nos santiguaban, de pequeños, con el agua bendita.

Nos hacían la señal de la cruz en la frente, en la boca, en el pecho, cuando teníamos que partir, sobre todo si se trataba de una ausencia particularmente larga.




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De pie

Es la postura de la oración solemne y también la actitud del que está dispuesto a obedecer enseguida. En las pinturas de las catacumbas se comprueba que los primeros cristianos usaron esta actitud.

Significa la libertad de los hijos de Dios, liberados del pecado.


Por eso los fieles están de pie durante gran parte de la Misa, que es una oración solemne a nuestro Padre Dios; y también durante la lectura del Evangelio, expresando que desean poner por obra lo que están escuchando.

 

 

Josep Ratzinger, El espíritu de la liturgia, ed. Cristiandad

El estar de pie es el gesto del vencedor. Jesús está de pie en la presencia del Padre, está de pie porque ha vencido a la muerte y al poder del mal. Al final de la batalla es el que permanece erguido, el que permamece en pie.

(...) Al estar de pie nos sabemos unidos a la victoria de Cristo; y cuando escuchamos en pie el Evangelio, lo hacemos con expresión de respeto: delante de esta palabra no podemos permanecer sentados: es una palabra que nos eleva hacia lo alto. Exige respeto y al mismo tiempo valor, la voluntad de ponerse en camino para seguir su llamada, para hacerla penetrar en nuestra vida y en el mundo.

 

De rodillas

Adoración al Santísimo. Santiago de Chile

 

Es actitud de carácter penitencial.

Es signo de humildad y arrepentimiento.

En la piedad occidental es signo de adoración

Por esa razón se introdujo la costumbre de ponerse de rodillas durante la Consagración, al recibir la Comunión y la Exposición del Santísimo.

 

Joseph Ratzinger, El espíritu de la liturgia

Existen ambientes, no poco influyentes, que intentan convencernos de que no hay necesidad de arrodillarse.

Dicen que es un gesto que no se adapta a nuestra cultura (pero ¿cuál se adapta?); no es conveniente para el hombre maduro, que va al encuentro de Dios y se presenta erguido. (...)

Puede ser que la cultura moderna no comprenda el gesto de arrodillarse, en la medida en que es una cultura que se ha alejado de la fe, y no conoce ya a aquel ante el que arrodillarse es el gesto adecuado, es más, interiormente necesario.

Quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central.

 

Sentados

 

Es la actitud del maestro que enseña o del jefe que preside con autoridad. Eso explica que el obispo tenga una cátedra, desde la que preside y enseña.

Es la actitud también de escucha por parte de los fieles, que están sentados en las lecturas previas al Evangelio, en la homilía y en la ceremonia de las ofrendas.

 

Inclinación

Es la actitud del sacerdote al recitar ciertas oraciones y de los fieles al recibir la bendición del sacerdote.

Es signo de veneración, respeto y humildad.

Tiene una variante, que es la genuflexión, practicada en Occidente desde el siglo XVI. El sacerdote hace una genuflexión al elevar la Sagrada Hostia, después de elevar el Cáliz y antes de comulgar; para la Santa Cruz, en el Viernes Santo; tradicionalmente, ante una reliquia de la Santa Cruz expuesta para la veneración.

Cuando el Sagrario contiene el Santísimo se hace genuflexión cuando se pasa delante de él, tanto el celebrante como el diácono, los ayudantes, los lectores, etc. Es signo de respeto y adoración. Una inclinación de cuerpo o de cabeza no sustituye a esta genuflexión, salvo en el caso de las personas incapacitadas físicamente.

No hacen genuflexión sin embargo, los ayudantes cuando llevan el incensario, la cruz, las velas, etc.; o el diácono cuando lleva el Evangeliario.

 

Postración

Ordenación sacerdotal en África

La postración de todo el cuerpo es signo de total donación personal a Dios.

Es un signo de humildad y penitencia que aparece con frecuencia en la Biblia.

Se reserva a los que los que reciben una consagración definitiva de manos del obispo; a los ordenados in sacris, a los diáconos, las vírgenes y los abades; y al sacerdote y al diácono al comienzo de la solemne acción litúrgica del Viernes Santo.

 

Procesión

Procesión en Amsterdam, Holanda

Simboliza el carácter peregrinante de la Iglesia.

El sacerdote va en procesión al comienzo de la Santa Misa, los fieles cuando comulgan y presentan las ofrendas. Y en fiestas como el Domingo de Ramos o el Corpus Christi hay procesión dentro del templo.

También hay procesiones fuera del templo, por ejemplo en la fiesta de Corpus Christi, como se ve en la fotografía

 




 

 

Actitudes litúrgicas más importantes

 

 

El beso litúrgico

El diácono, los concelebrantes y el celebrante besan el altar al inicio de la misa porque es el signo permanente de Jesucristo entre su pueblo, y al final de la Misa el celebrante y el diácono lo vuelven a besar y los concelebrantes hacen una inclinación hacia el altar

El diácono o el sacerdote que lee el Evangelio besa el Evangeliario al terminar la lectura.

El celebrante, los clérigos, los ayudantes y parte de los laicos besan la Cruz que se venera el Viernes Santo .

 

 

¿Y la postura meditativa oriental?

En la postura meditativa oriental las cosas ocurren de otra manera. El hombre mira hacia el interior de sí mismo. No se aleja de sí mismo para salir al encuentro del otro, sino que pretende introducirse en su interioridad, en la Nada, que es, al mismo tiempo, el Todo.

(...) Por muy abierta que esté y deba estar la fe a la sabiduría de Asia, es evidente la diferencia entre la concepción personal y la impersonal de Dios.

Y desde esta perspectiva hay que decir que arrodillarse y estar de pie son posturas de la oración propiamente cristiana, a través de las cuales expresamos que miramos el rostro de Dios, a la mirada de Jesucristo: viéndolo a Él podemos ver al Padre.

Joseph Ratzinger, El espíritu de la liturgia

 

 


 

Signos relacionados con elementos de la liturgia

 

El pan y el vino simbolizan:

- el Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Eucaristía, alimento indispensable del cristiano

-simbolizan la unidad de la Iglesia y de los cristianos con Cristo.

La ceniza significa penitencia.

El agua significa purificación.

El incienso significa adoración.

La luz significa Cristo, Luz de justicia.

Fieles católicos chinos con velas encendidas

 

 


 

 

Josep Ratzinger, El espíritu de la liturgia, ed. Cristiandad

 

Comunidad parroquial norteamericana

Los ornamentos litúrgicos -el alba, la estola y la casulla- que el sacerdote lleva durante la celebración de la sagrada eucaristía quieren evidenciar, ante todo, que el sacerdote no está aquí como persona particular, como éste o aquél, sino en lugar de otro: Cristo. (...)

Es para el sacerdote un desafío: entrar en la dinámica que lo saca fuera del enclaustramiento en su propio yo, y lo lleva a convertirse en una realidad nueva a partir de Cristo y por Cristo.

 


 

Los colores

 

Estamos acostumbrados a usar signos o señales convencionales para referirnos a determinadas realidades. Hablamos de “colores patrios”, colores “tristes” o “alegres”, etc.

La Iglesia también usa de los signos en su liturgia, para facilitarnos la comprensión de algo.

En concreto, los ornamentos que usa el sacerdote son de cuatro colores distintos. Cada uno de ellos indica algo diferente: una determinada fiesta o un tiempo litúrgico determinado.

 


¿Qué simboliza cada color?

 

Color Blanco

-Es señal de pureza, inocencia, alegría, santidad y gloria.

-Puede tener tonalidades plateadas, marfil o crema, no gris, que no es color festivo.

-Se emplea en casi todas las fiestas del Señor y de la Virgen María; y de aquellos santos que no han sido mártires.

-También en los tiempos litúrgicos de Navidad y Pascua

 

 

Color Rojo

-Señal de realeza, fuego, martirio y sangre.

-Se emplea en las fiestas del Espíritu Santo -que se mostró en Pentecostés por medio de una lengua de fuego-, Domingo de Ramos, Viernes Santo, Misas votivas del Espíritu Santo, de la Preciosa sangre y de la Pasión del Señor, en as fiestas de los apóstoles, de los Evangelistas y de los mártires, que dieron su sangre por Cristo.

 

 

Color Violeta o Rojo-Morado

-Es señal de penitencia, dolor y también de esperanza tras el dolor.

-Se emplea en los tiempos penitenciales; es decir, en Adviento y Cuaresma.

También en las Misas por los difuntos.

Puede ser sustituido por el color negro

 

 

Color Verde

-Es el color que significa esperanza.

-Se emplea a lo largo de casi todo el año, en lo que se llama “Tiempo Ordinario”. Se utiliza un verde vivo, no apagado.

-Simboliza que se está en “espera” de las grandes solemnidades litúrgicas.

 

 

Colores Rosa y color Negro

El color rosa -con la tonalidad apropiada y adecuada para un ornamento- puede usarse en el tercer Domingo de Adviento y el cuarto Domingo de Cuaresma.

El color negro puede usarse el día de todos los fieles difuntos, en los funerales y Misas de Requiem.

 

 

Color azul

Este color se usa donde lo permite el privilegio español, en la fiesta de la Inmaculada Concepción.

 


El Tiempo Sagrado

 

Josep Ratzinger, El espíritu de la liturgia, ed. Cristiandad

El espacio sagrado del culto cristiano, por si mismo, ya está abierto al tiempo: la orientación significa, a fin de cuentas, que la oración se dirige hacia el sol naciente que ahora se ha convertido en portador de un significado histórico.

Remite al misterio pascual de Jesucristo, a la muerte y el nuevo comienzo.

Remite al futuro del mundo y a la consumación de toda la historia en la venida definitiva del Redentor.

Cristo Resucitado, de Bramantino.
Museo Thyssen

De este modo, en la oración cristiana, el espacio y el tiempo se entrelazan: el espacio se ha convertido, él mismo, en tiempo, y el tiempo se hace, por así decirlo, espacial, entra en el espacio. Y al igual que se entretejen espacio y tiempo, también están entretejidos la historia y el cosmos.

El tiempo cósmico, determinado por el sol, se convierte en representación del tiempo del hombre y, por lo tanto, del tiempo histórico que se dirige a la unidad de Dios y del mundo, de historia y universo, de materia y espíritu: en una palabra se orienta a la "ciudad nueva", cuya luz es Dios mismo, de modo que el tiempo se convierte en eternidad y la eternidad se comunica al tiempo

 

 


El año litúrgico

A lo largo de todo el año la Iglesia celebra los acontecimientos más importantes de la vida de Jesús, al igual que las fiestas en honor de la Santísima Virgen María y de muchos santos, que demostraron su amor a Dios viviendo una vida de entrega heroica.

El Año Litúrgico combina dos ciclos de celebraciones: el “Ciclo Temporal” y el “Ciclo Santoral”.

 

CICLO TEMPORAL

 

El Ciclo Temporal está centrado en el Misterio Pascual y tiene su centro en el domingo de Pascua o de la Resurrección de Jesús. Es la fiesta más importante de todo el año; todas las demás celebraciones giran alrededor de esta gran solemnidad.

El Ciclo Temporal está compuesto por cinco tiempos litúrgicos:

ADVIENTO, NAVIDAD, CUARESMA, PASCUA Y TIEMPO ORDINARIO

Cada uno de ellos tiene sus propias características.

Tiempo de Adviento

 

 

ADVIENTO: es un tiempo de espera ante el “advenimiento” o venida del Hijo de Dios. Durante las cuatro semanas de Adviento nos preparamos para el Nacimiento de Jesús (Navidad). La mejor preparación consisteen limpiar el alma con un mejor comportamiento y una buena Confesión.

Se suele poner una “Corona de Adviento”, hecha con ramas verdes y con cuatro velas rojas. Cada domingo se enciende una de estas velas: el primer domingo una, el segundo domingo dos y así sucesivamente.

 

 

Tiempo de Navidad

NAVIDAD: es tiempo de profunda alegría para los cristianos. Celebramos el Nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo. En la noche del día 24 de diciembre se celebra la llamada “Misa del Gallo”.

Durante el tiempo de Navidad se celebran también otras fiestas importantes: Santa María Madre de Dios (1 de enero), Epifanía o Reyes (6 de enero o el domingo siguiente) y la fiesta de la Sagrada Familia (domingo siguiente a Epifanía).

El tiempo de Navidad se termina con la fiesta del Bautismo del Señor.

 

Tiempo de Cuaresma

 

CUARESMA

Es un tiempo esencialmente penitencial. Dura 40 días, a semejanza de los días en los que Jesús se retiró al desierto para hacer penitencia.

Jesús ayunó durante todo este tiempo y se preparó para los tres años de “Vida pública”

La Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza, con la imposición de la ceniza en nuestra cabeza. Este rito nos recuerda que “somos polvo y en polvo nos hemos de convertir”.

La última semana de Cuaresma se llama SEMANA SANTA.

Comienza el Domingo de Ramos con el recuerdo de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

El Jueves Santo la Iglesia conmemora la Última Cena, en la que Jesús lavó los pies a los apóstoles, convirtió el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre (Eucaristía), instituyó el Sacramento del Orden Sacerdotal y nos dió el “Mandamiento nuevo” (“Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado”).

En la liturgia del Viernes Santo no se celebra la Santa Misa. Las ceremonias de ese día se centran en : Liturgia de la Palabra con la Lectura de la Pasión del Señor, Adoración de la Cruz y Sagrada Comunión.

El Sábado Santo por la noche tiene lugar la Vigilia Pascual, que es la celebración más grande y solemne del año. Es la noche santa en que Cristo pasa de la muerte a la Vida. En ese acontecimiento la Iglesia ha visto siempre la esperanza de nuestra salvación. Con la ayuda de Dios hemos de pasar a una vida nueva, dejando atrás nuestra vida de pecado (muerte del alma).

La Misa de la Vigilia Pascual comienza con la Bendición del Fuego nuevo y la preparación y encendido del Cirio Pascual que simboliza a Cristo. El Pregón Pascual anuncia y canta su Victoria.

La Liturgia de la Palabra de esa Misa -más extensa que de ordinario-, con lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, recuerda la historia de la salvación, desde las maravillas que Dios realizó con el pueblo escogido hasta la venida al mundo de su Hijo, para que con su muerte y resurrección, salvará a todos los hombres. Luego se desarrolla la Liturgia Bautismal. Viene por último, la Liturgia Eucarística, donde Cristo muerto y resucitado se nos da como verdadero Pan de Vida.

 

Tiempo de Pascua

 

 

PASCUA

Con la Misa del Domingo de Resurrección comienza el Tiempo Pascual.

Durante 40 días se celebra la alegría de Cristo resucitado y se recuerdan las escenas evangélicas de las “Apariciones” de Jesús.

Al final de estos días se celebra la Ascensión de Jesús a los Cielos. Momentos antes les dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Durante diez días los Apóstoles permanecieron reunidos y rezando. Pedían, junto con la Virgen María, que viniese el Espíritu Santo para poder seguir fielmente el Camino del Evangelio.

El día de Pentecostés, sucedió este hecho extraordinario, y con un gran ruido y viento impetuoso aparecieron sobre las cabezas de los apóstoles unas “lenguas de fuego”, y se sintieron llenos del Espíritu Santo.

 

Tiempo ordinario

 

 

TIEMPO ORDINARIO

Este tiempo litúrgico consta de 33 semanas, repartidas en dos bloques:

El primero, más corto (unas 9 semanas) va desde el Bautismo del Señor hasta el Miércoles de Ceniza.

El segundo, desde el lunes después de Pentecostés hasta el sábado anterior al primer domingo de Adviento.

El color verde, que significa “esperanza” nos acompaña durante todo este largo tiempo, en el que esperamos la llegada de las grandes solemnidades del Señor.

 


 

CICLO SANTORAL

Paralelamente al Ciclo temporal se celebra el Ciclo santoral que tiene por finalidad conmemorar otros acontecimientos de la vida de Jesús, de la Virgen María y de los santos no incluidos en aquél.

Son muchas las fiestas que celebramos en la Iglesia, pero no todas tienen la misma importancia. Además, algunas de estas celebraciones quedan limitadas a una ciudad o a un país.

Para poder clasificar todas estas fiestas, se les da una categoría determinada a cada una. Así tenemos: las “Solemnidades”, las “Fiestas” y las Memorias” (obligatorias o libres).

Enumeraremos las Solemnidades, tanto las que pertenecen al ciclo temporal como al santoral.

 

Solemnidades

 

1 enero.................... Santa María, Madre de Dios.

6 enero..................... Epifanía

19 marzo.................. San José

25 marzo................... Anunciación del Señor

marzo-abril................ Pascua de Resurrección

mayo.......................... Ascensión del Señor

mayo-junio................ Pentecostés

mayo-junio................ Santísima Trinidad

mayo-junio.................Cuerpo y Sangre de Cristo

junio...........................Sagrado Corazón de Jesús

24 junio.....................Nacimiento de San Juan Bautista

29 junio......................San Pedro y San Pablo

15 agosto...................Asunción de la Virgen María

1 noviembre...............Todos los Santos

noviembre...................Cristo Rey

8 diciembre.................Inmaculada Concepción

 

 

 

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