

Al filo de las doce del domingo 21 de mayo, los primeros rocieros llegaron con el Simpecado
al Parque del Retiro, cercano a la parroquia, para celebrar la Eucaristía

Familias enteras y muchos jóvenes, con sus mejores galas, para honrar a la Madre de Dios
Acudieron las Hermandades de Nuestra Señora del Rocío de la Estrella, de las Ventillas
y de San Sebastián de los Reyes
La celebración, en pleno Parque del Retiro, tuvo sabor de fiesta y romería.

Estas rocieras del coro de la Hermandad tuvieron la alegría de cantarle la Salve Rociera a Juan Pablo II, durante su última visita a España. A su lado, don José Luís, el párroco, con la medalla rociera,
antes de comenzar la Eucaristía.
Durante la Santa Misa hubo un ambiente de profunda piedad. Don José Luís nos habló de la encíclica Dios es Amor, de Benedicto XVI, invitándonos a dar gracias a Dios.
Todo contribuía a esa acción de gracias: la dignidad del culto, el cuidado de los detalles litúrgicos,
el clima de oración y amor a la Eucaristía, el esplendor de la liturgia,
la belleza y calidad de los cantos
y el marco magnífico del Parque del Retiro.

Al término de la Eucaristía, los fieles se acercaron a besar el Sampecado,
entre vivas y alabanzas a la Madre de Dios

Tras la Misa, hubo tiempo para bailar unas sevillanas. San Agustín decía que el que canta, ora dos veces. Al ver este baile en honor de la Virgen, posiblemente añadiría: tres.
.
Con el Simpecado en la carreta de los bueyes, los rocieros volvieron por las calles del barrio
cantando canciones rocieras de hondo sabor mariano.
 

La llegada a la parroquia de la carreta atrajo la atención todos, especialmente de los más pequeños. Luego se cantaron oraciones tradicionales a la Virgen.
¡Estáis todos invitados para el año que viene!
e
¡Viva la Virgen del Rocío!
¡Viva la Blanca Paloma!
¡Viva la Madre de Dios!
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