Balance del trabajo pastoral de Juan Pablo II a los 25 años de Pontificado
En los últimos años del Pontificado de Juan Pablo II se hizo visible en su rostro y toda su persona, la huella de su entrega generosa a la Iglesia.
Este es el balance de su trabajo pastoral cuando cumplió 25 años de Pontificado:
· Había celebrado 8 consistorios en los
que había creado 232 cardenales.
· Había nombrado más de 3.300 de los más
de 4.200 obispos del mundo.
· Había escrito 14 encíclicas, 14 exhortaciones
apostólicas, 11 constituciones apostólicas,
42 cartas apostólicas y 28 motu proprio, además
de cientos de mensajes y cartas.
· Había presidido 15 sínodos de obispos: 6 ordinarios,
1 extraordinario (1985) y 8 especiales dedicados en su gran
mayoría a continentes.
· Había realizado 102 visitas pastorales fuera de Italia
· Había realizado 143 viajes dentro de Italia y casi 700
en la ciudad y la diócesis de Roma.
· Con sus 245 viajes pastorales fuera y dentro de Italia,
el Papa Juan Pablo II había recorrido 1.163.865 kilómetros,
esto es, más de 28 veces la circunferencia de la Tierra
o 3 veces la distancia entre la Tierra y la Luna.
· Había beatificado a 1.325 Siervos de Dios en 140 ceremonias,
y ha canonizado a 477 Beatos en 51 ceremonias.
· Había publicado 3 libros: "Cruzando el umbral de
la esperanza" (1994); "Don y misterio: en el quincuagésimo
aniversario de mi ordenación sacerdotal" (1996)
y "Tríptico romano - Meditaciones", Libro
de poesías (2003).
· En Roma, había recibido durante décadas una media de un 1.000.000 de peregrinos
al año.
· Había recibido 150-180.000 personas cada año en audiencias
destinadas a grupos particulares, jefes de Estado y de Gobierno.
· Había celebrado más de 1.100 audiencias generales
en las que han participado más de 17 millones personas
de todo el mundo.
· Otras audiencias, entre ellas las concedidas a jefes
de estado y de gobierno, superan las 1.500.
A esas cifras hay que sumar las de los últimos años hasta su fallecimiento.
Conocemos ahora las cifras totales de su Pontificado, pero hay muchas que ignoraremos para siempre, como las millones de personas
que se han removido, conmovido y convertido gracias a la fidelidad a Jesucristo, de toda la vida de Juan Pablo II.
J