¡No tengáis miedo!
"No tengáis miedo" fueron
las primeras palabras que Juan Pablo II lanzó
al mundo entero desde la Plaza de San Pedro, cuando inauguró su pontificado,
el 22 de octubre de 1978. Esas palabras recorrieron, como una melodía, todo su trabajo como Vicario de Cristo, hasta su muerte santa en el 2005.
"No tengáis miedo a la verdad de vosotros
mismos"; es decir, el Papa propuso superar el miedo "del hombre y de lo que
ha creado": " ¡no tengáis
miedo de vosotros mismos!".
Desde el inicio hasta el fin de su pontificado
el Papa exhortó a confiar
en el hombre, desde la humilde aceptación de su contingencia
y de su pecado, dirigiendo la mirada al único horizonte de esperanza: Jesucristo.
Jesucristo es el vencedor del mal y del
pecado, el Autor de una nueva creación y de una humanidad
reconciliada por su Muerte y Resurrección.
¡No tengáis miedo a abrir de par en par las puertas a Cristo! Esta expresión es, posiblemente, uno de los gritos más esperanzadores y revolucionarios del mundo contemporáneo, que se debate entre la angustia y los miedos hacia los monstruos que él mismo ha creado: la guerra, la cultura de la muerte, la pérdida de la dignidad humana...