Los novendiales

 

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Los novendiali son un novenario de misas por el alma del Pontífice difunto. Ofrezco información sobre algunas de las homilías y de los actos que sucedieron en aquellos días.

Fuente: VIS


11 de abril. Tercer día

El cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, presidió la tercera celebración de los Novendiali. Concelebraron cardenales, obispos y numerosos sacerdotes de Roma.
 
  En la homilía, el cardenal Ruini, dirigiéndose a los fieles de la Iglesia de Roma que llenaban la basílica, se preguntó cómo hizo Juan Pablo II para "estar tan cerca de nosotros y entrar de un modo tan profundo en el corazón de los romanos, de los italianos y de tantos ciudadanos del mundo. La verdadera respuesta es sencilla y tiene un gran significado: ha sido y sigue siendo para todos hermano y padre, porque era un hombre de Dios, porque ha vivido constantemente en la presencia de Dios, íntimamente unido a El y totalmente confiado en su infinita misericordia".
 

"Sin embargo -continuó-, esta extraordinaria cercanía a Dios no le alejó en absoluto de nosotros. (...) Al contrario, Juan Pablo II ha sido un hombre verdadero, que ha apreciado el sabor de la vida: desde la belleza del arte, de la poesía y de la naturaleza hasta la fuerza del deporte; desde la fidelidad de la amistad hasta la reflexión filosófica y teológica y la valentía para tomar las decisiones más difíciles".

El cardenal recordó las visitas de Juan Pablo II a 301 de las 333 parroquias de Roma, la Misa anual para los universitarios poco antes de Navidad, el encuentro con los jóvenes que precede al Domingo de Ramos, además de las iniciativas pastorales, como el sínodo diocesano (1986) y la misión ciudadana (1995) en preparación para el Jubileo del 2000.

  La Iglesia de Roma que el Papa "ha querido y sigue queriendo es una Iglesia que no se repliegue en sí misma, que no sea tímida ni desconfiada, sino una Iglesia que rebose de amor por Cristo, por la salvación de todos los seres humanos".
 
  "El único camino para permanecer unidos al Papa realmente, y no solo en modo emotivo o superficial, es permanecer unidos cada uno personalmente y toda la Iglesia de Roma en el amor al Señor, aquel amor que se nutre de fe y obediencia cotidiana a su voluntad, sobre todo a su mandamiento: Amaos unos a otros como yo os he amado".
 
  El cardenal Ruini subrayó que "Juan Pablo II, en su sufrimiento y en su muerte, así como a lo largo de toda su vida, fue un testigo y un anunciador extraordinariamente eficaz de Jesucristo crucificado y resucitado de entre los muertos, como los Apóstoles Pedro y Pablo, de quienes recibió el gran patrimonio cristiano y humano".
 
  "Mientras renovamos nuestra gratitud a Dios por este Papa que durante 26 años ha partido el pan eucarístico con nosotros y para nosotros, también damos gracias con todo el corazón a la Iglesia hermana de Cracovia y a toda la amada nación polaca, en las que Juan Pablo II, Karol Wojtyla, recibió la vida, la fe y su admirable riqueza cristiana y humana, para entregarlo después a Roma y al mundo entero".

12 de abril. Cuarto día

El cardenal Bernard Law, arcipreste de la basílica de Santa María la Mayor, presidió el 12 de abril en la basílica de San Pedro  la cuarta misa de los novendiali. La Misa, celebrada a las 17,00, se dirigía los capítulos de las basílicas patriarcales.
 
  En su homilía, en italiano, el cardenal Law dijo: "Esta basílica de San Pedro, señala el lugar de la muerte y de la sepultura del Pescador. Aquí, en la colina del Vaticano, Pedro siguió al Señor hasta el final, y a través del misterio pascual entró en la gloria del Paraíso. Aquí, de nuevo, Juan Pablo II ha seguido al Señor hasta el final. (...) Aquí, en esta basílica, el cuerpo del Santo Padre espera la resurrección, mientras rezamos para que su alma goce ya desde ahora el descanso eterno de los bienaventurados".
 
  "La basílica de San Pablo Extramuros -prosiguió- señala el sepulcro del segundo fundador de la nueva Roma, la Roma construida sobre la sangre de los mártires. El corazón misionero de San Pablo le llevó a predicar sin descanso a todos los pueblos. 

Como ningún otro, también el Papa Juan Pablo II, siguiendo el ejemplo de San Pablo, fue hasta los confines de la tierra para predicar a Jesucristo y a Cristo crucificado. La basílica de San Pablo Extramuros fue también el lugar donde nuestro Santo Padre rezaba por la unidad de todos aquellos que creen en Cristo, el lugar especial de su compromiso ecuménico".
 
  "San Juan de Letrán -explicó- es la iglesia catedral de Roma", la iglesia del obispo de Roma, es decir del Papa. "En estos últimos días hemos visto y tocado casi el testimonio más conmovedor del amor del pueblo fiel de Roma por su pastor, el Papa Juan Pablo II. Un amor que el Papa devolvía centuplicado".
 
  Después, recordando el amor de Juan Pablo II por la Virgen María y la promoción "entre los católicos de la devoción mariana auténtica", el purpurado, se refirió a la "última visita del Santo Padre a la basílica de Santa María la Mayor, que tuvo lugar en la solemnidad del último Corpus Christi, cuando acompañó al Santísimo Sacramento en procesión desde San Juan de Letrán".
 

"En estos días increíbles -agregó-, nuestra fe y nuestra esperanza se han reforzado al ver a un joven Karol Wojtyla reflejado en los rostros de millones de jóvenes peregrinos procedentes de Italia, de Polonia y de otros innumerables países".

El cardenal habló de los "años jóvenes del Papa, cuando su amor por los seres humanos encendió el fuego del Espíritu Santo en tantos, especialmente entre tantos que entonces eran jóvenes. Lo hemos visto también  en sus últimos años de mayor fragilidad, cuando en su debilidad encontró nuevas fuerzas en el Señor".

Dedicó sus últimas palabras a San Estanislao, "el gran obispo de Cracovia, que fue asesinado en esta fecha del año 1079 mientras celebraba la Misa en la Iglesia de San Miguel. Su sepulcro se encuentra en la catedral de Cracovia y cerca de esa tumba el sacerdote Karol Wojtyla recibió la ordenación episcopal. Hoy, memoria litúrgica de San Estanislao, unimos nuestros corazones al de don Estanislao, el arzobispo Dziwisz, durante cuatro décadas fiel secretario de Juan Pablo II, para desearle en este difícil momento un feliz onomástico".

Martes, 13 de abril. Quinto día

Los cardenales recibieron el pésame del Cuerpo Diplomático.en el atrio del Aula Pablo VI.

 

Miércoles, 14 de abril. Sexto día

  "A las 9,00 de la mañana del día 14, en el Aula Nueva del Sínodo, se celebró la décima Congregación General de los Cardenales, en la que estaban presentes 142 purpurados.

  "Tras la invocación al Espíritu Santo, los cardenales escucharon la primera de las meditaciones sobre los problemas de la Iglesia y la elección iluminada del nuevo Pontífice (Const. Ap. Universi Dominici Gregis n.13d), predicada por el padre Raniero Cantalamessa, O.F.M.Cap., predicador de la Casa Pontificia.

  "Después de la meditación los cardenales tiempo al silencio y a la oración" (VIS).

 

Los fieles visitaron por primera vez la cripta de la Basílica Vaticana, cerrada desde los funerales del Papa y rezar ante la tumba de Juan Pablo II.

-El arzobispo Leonardo Sandri, sustituto para Asuntos Generales de la secretaría de Estado, presidió en la basílica de San Pedro la sexta misa de los Novendiales en sufragio por el alma de Juan Pablo II.

   En la celebración eucarística, a la que fueron invitados sobre todo los colaboradores de la Curia Romana, el arzobispo afirmó: "Nosotros tenemos el deber de custodiar lo que este Papa extraordinario ha entregado a la Iglesia y al mundo entero a lo largo de su vida y en el momento de la muerte".

  "En la carta apostólica "Novo millennio ineunte", que firmó al final del Gran Jubileo del Año 2000, trazó las líneas de guía al inicio del tercer milenio cristiano, indicando el Concilio Ecuménico Vaticano II como 'la brújula segura' para orientar el camino de la Iglesia en el nuevo milenio. (...) Con el Año del Rosario quiso poner de relieve una vez más la importancia de la devoción a la Virgen María; con el especial Año de la Eucaristía que estamos viviendo (...) el Sumo Pontífice subrayó el carácter central del misterio eucarístico en la Iglesia".

  El sustituto de la secretaría de Estado hizo hincapié en el gran amor del pontífice difunto "a Cristo realmente presente en el sacramento del Altar. Este amor se convierte casi en una invocación en el mismo título de la carta "Mane nobiscum Domine", su último documento para el Año de la Eucaristía".

  "Quien ha podido compartir de cerca la actividad cotidiana del Papa ha sido testigo de su profundo amor por la Eucaristía. Antes de tomar una decisión importante pasaba mucho tiempo ante el Santísimo Sacramento, llevando a la capilla privada los documentos que tenía que examinar y reservándose un tiempo de reflexión y de oración ante el sagrario. Todas las decisiones brotaban siempre de su búsqueda de la voluntad de Dios para el verdadero bien de la Iglesia", dijo.

  El arzobispo Sandri señaló que "hay un nuevo elemento de la personalidad y de la espiritualidad  de Juan Pablo II que emergió, particularmente, en los meses marcados por el progresivo empeoramiento de su salud: su sencillez y pobreza de vida. Los que tuvieron la posibilidad de verlo en las últimas semanas de vida quedaron admirados por la modestia, la humildad y la sencillez, el sentido del desapego y la total disponibilidad con que se abandonaba en las manos de Dios".

  "El gran ejemplo y la preciosa enseñanza que el difunto Papa deja a cada uno de nosotros, que trabajamos en la Curia Romana, centro de la catolicidad  -terminó-, es un ejemplo de sencillez y desapego, de servicio fiel y desinteresado en la viña del Señor, de constante  disponibilidad y dócil adhesión a la voluntad de Dios".

VIS 050414 (470)

 

 

Lunes, 18 de abril. Inicio del Cónclave

El lunes 18 a las 16,30, tuvo lugar el inicio del cónclave y el juramento para la elección del nuevo Romano Pontífice, según lo previsto en el "Ordo Rituum Conclavis".

El acto se desarrolló de este modo:

  • Los cardenales electores, precedidos por la Cruz y el Libro de los Evangelios, se dirigieron en procesión desde el Aula de las Bendiciones a la Capilla Sixtina mientras se cantaba las letanías de los santos.
  • Además de los cardenales electores, participaron en esa procesión el secretario del cónclave, el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, el secretario del cardenal decano, el eclesiástico que predicará la meditación, los ceremonieros, el diácono, los ayudantes y la Capilla Musical Pontificia.
  • Accedieron a la Capilla Sixtina, a ese primer acto de las cuatro de la tarde, además de los Cardenales electores:
    • el sustituto de la Secretaría de Estado


    • el secretario para las Relaciones con los Estados


    • el prefecto de la Casa Pontificia


    • y además:
      • los dos religiosos que se ocupan de la sacristía
      • los sacerdotes encargados de las confesiones
      • el comandante de la Guardia Suiza
      • la Guardia Suiza
      • el Cuerpo Sanitario
      • Florería  (oficina vaticana que se ocupa del mobiliario y la decoración)
      • los fotógrafos
      • personas del L'Osservatore Romano
      • Radio Vaticano
      • Centro Televisivo Vaticano
      • y Oficina de Prensa de la Santa Sede.

  • Allí, los Cardenales, tras cantar el himno litúrgico al Espíritu Santo "Veni Creator", pronunciaron el juramento prescrito.