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Semejante a éste es aquel otro brotado del mismo autor inspirado, en el que hay una referencia a un "completar lo que falta a los sufrimientos de Cristo". (Epístola a los Colosenses: 1, 24). Es un texto misterioso, porque nada faltó en lo que sufrió e hizo Jesucristo. Nada de lo que vino a hacer quedó inconcluso. Lo que quiere decir es que dió todo lo que tenía que dar, todo lo que estaba fuera de las fuerzas del hombre el producir.
El dió valor divino a nuestros actos. Sin la contribución de su divina palabra, todos nuestros actos y oraciones no hubieran tenido más valor que el viento que sopla por entre los árboles o el silbido de los pájaros. Sufrió también para pagar mucho de lo que el hombre hubiera rehusado expiar, pero además fué una fineza suya el llamarnos a crecer en plenitud en cada circunstancia de la vida.
Así pues, nosotros podemos dar fe, y es lo que se nos ha pedido; fe es la base del sistema cristiano. Podemos además contribuir con otros ingredientes de virtud-esfuerzo, sufrimiento, oración, y se nos permite y estimula a proveernos de estas virtudes en la medida más extensa y llena posible.
Frank Duff |