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Cuestión de vida o muerte Para un cristiano, rezar no significa huir de la realidad y las responsabilidades que implica, sino asumirlas hasta el final, teniendo confianza en el amor fiel e inagotable del Señor. (...)
Queridos hermanos y hermanas, la oración no es algo accesorio, o una "opción", sino una cuestión de vida o muerte. Solo quien reza, ese decir, quien se confía a Dios con un amor filial, puede entrar en la vida eterna, que es Dios mismo.
Benedicto XVI, 4 marzo de 2007 |