Clase II. Buscar en todo la Voluntad de Dios. Dirección y acompañamiento espiritual.
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Aprender a escuchar. Algunas sugerencias para los que desean asesorar y acompañar espiritualmente |
En el acompañamiento espiritual es necesario pedir luces al Espíritu Santo para que nos enseñe a aprender a escuchar a los demás.
Para ser, como la Iglesia desea, un buen servidor de la Tradición viva de la oración, la persona que dirige espiritualmente debe procurar:
- Orar por el otro. Pedir luces al Espíritu. Seguir las recomendaciones de los santos: encomendarse a su ángel Custodio.
- Situarse en la piel del otro; intentar ver con sus ojos; procurar entender porque piensa y actúa de una forma determinada.
- Utilizar el lenguaje de la libertad; un lenguaje positivo, esperanzado y siempre animante.
- Generar confianza y cercanía.
- Valorar qué entiende y qué no entiende de lo que se le dice; y las razones por las que no entiende.
- Dialogar, preguntar, aprender del otro.
- Ser flexible. Conocer a cada persona en su singularidad. No proceder por reglas generales, sin etiquetar jamás, sin rigideces ni criterios estereotipados: cada persona es todo un mundo en singular; y en la adolescencia y juventud, un mundo singular y cambiante.
- Comprender: no asombrarse por los errores.Evitar cualquier expresión que suponga echarle en cara lo que desconoce.
- Valorar la situación concreta en que se encuentra cada persona.
- Algunos problemas se solucionan contándolos. En muchos casos bastará con saber escuchar.
- En ocasiones, lo que se necesita es recibir una sonrisa y una palabra de ánimo, más que un largo discurso.
- Procurar encontrar el lenguaje que entiende cada persona y las motivaciones que le mueven, según su modo de ser: argumentos racionales, afectivos, intuitivos, analíticos... Una pregunta directa no plantea ningún problema para una persona extrovertida; pero puede retraer a una persona tímida.
- Partir de donde parte cada persona, sin dar nada por supuesto.
- Procurar ser muy pacientes. Aprender a esperar. Repetir los mismos argumentos con distintas formulaciones, sin cansar.
- Transmitir confianza, entusiasmo, afecto y optimismo. No dar jamás sensación de enfado o fastidio ante sus errores o ignorancias, de imposibilidad de alcanzar las metas,derrotismo, etc.
- Ayudar a mejorar a las personas mediante un plano inclinado, poco a poco, con planteamientos estimulantes: no utilizar jamás la ironía, la burla, la riña.
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