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Clase III. La vocación: una llamada divina a la plenitud del amor: cada persona tiene su propia llamada, su propia "música".


Glosario de algunos térrminos


Se explican -de forma elemental- algunos términos que se emplean en esta clase. Convendrá comprobar que las personas que la reciben comprenden realmente el significado de estos términos y su alcance.


Abnegación

Significa negarse al pecado para afirmar a Cristo en nuestra vida, paraidentificarse, hacerse uno con Cristo. Es un ejercicio de amor y de fortaleza.

No significa represión de ningún tipo, sino afirmación de la propia libertad y dominio interior que dirige la propia voluntad y la propia vida hacia donde desea y quiere.



La abnegación no es fruto de la falta de autoestima, ni lleva a una anulación de la personalidad, sino a la plenitud humana y espiritual de la persona que deja que Cristo viva en ella.


Con la ayuda de la gracia, mediante la abnegación (que no es un fin, sino un medio), el cristiano se identifica con Cristo, Perfecto Dios y Perfecto Hombre y se acerca al proyecto de persona que Dios tiene para cada uno.


Cuanto más abnegado decida ser yo, seré más yo, porque seré, con la gracia de Dios, libremente, lo que Dios quiere que yo sea. La abnegación lleva a la afirmación de mí mismo como cristiano, como hijo de Dios en Cristo.


Los grandes santos —que fueron profundamente abnegados— eran personas de gran carácter y personalidad.


Ascética

Es el ejercicio, el continuo entrenamiento de las virtudes cristianas. No es una especie de tercer grado de presión interior, ni una acumulación de tensión interna por hacer las cosas bien , sino el esfuerzo cotidiano, confiado, humilde, gozoso, para enamorarse cada día más, para unir el alma con Dios.



La ascética es un ejercicio positivo: lleva a amar a Dios sobre todas las cosas. Supone renuncia, abnegación, lucha y combate para la conquista del Cielo, pero no tiene nada que ver con el masoquismo amargo.



El fruto de la ascética es la felicidad de la entrega, el gozo del amor.



El fin de la ascética no es lograr unas metas cada vez más altas y más difíciles, como en el atletismo. El fin es el amor. El Cielo se conquista con amor.



La verdadera ascética lleva a un constante comenzar y recomenzar, por amor, con esperanza, una vez y otra, día tras día, aunque parezca que no se avanza, aunque no se vean los frutos.

 

Bautismo

Bautismo: Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.



Cuerpo Místico de Cristo

Es una expresión de San Pablo. Es uno de los muchos modos de denominar la Iglesia (Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo).


Discernimiento de la vocación

Según la Real Academia de la Lengua discernimiento significa “distinguir una cosa de otra”.

— El discernimiento de una vocación lleva a distinguir —cuando hay confusión, en las palabras o en la vida— entre el querer y el poder;

—lleva a distinguir entre el comportamiento externo (hacer muchas cosas) y la asunción verdadera de un espíritu, de un carisma, de un estilo de vida, en la mente y en el corazón (hacerlas con pleno convencimiento interior);

—distingue también entre el entusiasmo pasajero y la verdadera ilusiónvocacional que dura toda la vida ; entre el seguimiento de Cristo –que se vale de la admiración hacia la persona que le sigue— del simple mimetismo externo hacia esa persona; etc.


 

Gracia

Explica el Catecismo de la Iglesia: 1997 La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria: por el Bautismo el cristiano participa de la gracia de Cristo, Cabeza de su Cuerpo. Como "hijo adoptivo" puede ahora llamar "Padre" a Dios, en unión con el Hijo único. Recibe la vida del Espíritu que le infunde la caridad y que forma la Iglesia.

 

1998 Esta vocación a la vida eterna es sobrenatural. Depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios, porque sólo él puede revelarse y darse a sí mismo. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana, como de toda criatura (1 Co 2,7-9).

 

1999 La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para curarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o deificante, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación (cf Jn 4,14; 7,38-39):

Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo (2 Co 5,17-18).


Iglesia

Iglesia, Misterio de Comunión: “Iglesia quiere decir comunión de los santos. Y comunión de los santos quiere decir una doble participación vital: la incorporación de los cristianos a la vida de Cristo, y la circulación de una idéntica caridad en todos los fieles, en este y en el otro mundo. Unión a Cristo y en Cristo; y unión entre los cristianos dentro la Iglesia". (Pablo VI. Citado en Christifideles laici)


Laicos

Es un término que se utiliza en la Iglesia para designar a los fieles cristianos, normales y corrientes. Es lo mismo que seglar.

“todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros que han recibido un orden sagrado y los que están en estado religioso reconocido por la Iglesia, es decir, los fieles cristianos que, por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, constituidos en Pueblo de Dios y hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profética y real de Jesucristo, ejercen, por su parte, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo”. Lumen Gentium, 31


Lucha ascética

Combate espiritual contra el hombre viejo (el hombre viejo son nuestros pecados y malas tendencias). Es el esfuerzo interior y exterior —un esfuerzo de amor— que hace el hombre enamorado para identificarse con Cristo, rechazando lo que le aparta de Dios.


Mimetismo

Tendencia a imitar pasivamente y acríticamente el comportamiento y las actitudes de las personas a las que se admira. El seguimiento de Cristo supone una decisión libre y madura, que lleva a una autoafirmación de la personalidad que se enraíza en Cristo, Perfecto Dios y Perfecto Hombre.


Misión

Es el envío, el cometido, el plan de Dios para cada persona. Cuenta con nuestra libertad: no hay que concebir a Dios como una máquina programadora, sino como lo que es: un Padre Amoroso.

— Todos tenemos una misión, un cometido específico en la historia de la Salvación, con el que Dios cuenta para llevar al Cielo a todos los hombres.


Mundo

Este término tiene dos acepciones distintas, una positiva y otra negativa, que se entienden según el contexto de la frase en la que se emplea:

— Primera acepción: mundo como realidad en la que vive el laico cristiano.Esa realidad no debe entenderse “como un dato externo y ambiental, sino como una realidad destinada a obtener en Jesucristo la plenitud de su significado” (Christifideles laici, 15).

— Segunda acepción: mundo como realidad desordenada por el pecado (Mundo, demonio y carne).

— Los cristianos deben procurar ser del mundo sin ser mundanos. Eso significa: ser cristianos que se esfuerzan por santificar las realidades del mundo (primera acepción) pero sin pactar con el mundo (es decir, con el pecado que hay en el mundo) (segunda acepción).


 

Vocación

Esta palabra se usa con muchos sentidos:

como inclinación (siento una inclinación a los toros, siento la vocación de torero)

como la llamada de Dios (Dios me da una vocación al celibato)

como la conciencia de la llamada en la persona


Vocación cristiana

Es la llamada de Dios a la santidad, a la plenitud del amor.

La vocación es universal: eso significa que la perfección, la santidad, es para todos: “sed perfectos, como mi Padre celestial es perfecto”.

  • Vocación bautismal: es la llamada que hace Dios a todos los hombres para que alcancen la santidad, por medio del Bautismo. Todos los hombres están llamados —aunque lo ignoren— al Bautismo y a la Iglesia

  • Voluntad de Dios: Es el Plan de Salvación de Dios, que quiere “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

—Los caminos que usa Dios para manifestar su Voluntad son misteriosos, y a menudo desconcertantes: esos caminos pueden ser una luz interior, una alegría, un accidente o una enfermedad grave. En muchas de esas realidades hay que ver la mano de Dios: no en todas, porque hay cosas que Dios permite, aunque no las quiera, porque respeta la libertad del hombre.

— Jesucristo dijo en el Huerto de los Olivos: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. En la Cruz “se entregó a sí mismo por nuestros pecados según la voluntad de Dios” y en la oración podemos “discernir cual es la Voluntad de Dios”.


Voluntarismo

Es una deformación de la verdadera lucha ascética. Es unesfuerzo personal por vivir la vida cristiana que sólo confía en las propias fuerzas humanas.Dijo el Señor:“Sin Mí no podéis hacer nada”. Es pensar que rezar —por ejemplo— consiste sólo en “hacer esfuerzo”.


Sentimientos, sentimentalismo

Los sentimientos son muy importantes y decisivos para el hombre, y por tantom en la vida cristiana, porque son manifestaciones del corazón humano con el que el Señor quiere que le amemos, uniéndonos en todo a su Corazón, para que nuestros sentimientos se asemejen y se parezcan a los de Cristo.

— Cuando los sentimientos se conforman con Cristo son sentimientos buenos y positivos, porque para ser muy divinos hay que ser muy humanos.

— No se trata de obrar contra el propio corazón, sino de hacer que el propio corazón (ilusiones, sentimientos, proyectos) sea cada vez más de Cristo: se cada vez más un corazón cristiano.

— Poner el corazón en la Cruz significa ponerlo en las alegrías y dolores de Cristo, identificarse con los sentimientos del Crucificado.

— Los malos sentimientos, los sentimientos negativos nos llevan a alejarnos de Cristo. El sentimentalismo hace que el hombre se deje arrastrar por los sentimientos (malos o aparentemente buenos) que le apartan de la Voluntad de Dios.

Por ejemplo: enamorarse de una mujer es un buen sentimiento en general: pero los sentimientos sólo se dan en personas concretas.

En unos casos (el de las personas llamadas a santificarse en el matrimonio) ese sentimiento será camino de santidad; y en los casos de las personas ya casadas, enamorarse de otra mujer que no sea su esposa, ese sentimiento se convierte en un mal sentimiento (sentimiento de infidelidad), porque le aparta de Cristo y causa un mal grave a los suyos.

 


Voluntarismo

En la vida espiritual se entiende como voluntarismo un modo de obrar que prescinde de Dios y acaba confiando sólo en las propias fuerzas humanas, en la propia voluntad.

El voluntarista piensa él se hará santo a sí mismo; como la santidad fuera cuestión de esfuerzo de voluntad: el fruto de “empeñarse”, de poner más vehemencia en lo que se hace.

Al voluntarista le mueve muchas veces más el orgullo de "no fallar" que el amor a Dios y le cuesta abandonarse en Dios porque no confía, por encima de todo, en la misericordia y en la gracia, olvidando que Dios -y sólo Dios- es el que santifica.

La formación cristiana debe llevar a comprender –no sólo a vivir- esta realidad. En caso contrario, los fallos en los que, por debilidad, pueda incurrir una persona poco madura, pueden convertirse para ella en un foco de rigidez, de tensión interior y desasosiego, que le pueden quitarle la paz interior.

Sin esa maduración espiritual, la simple adhesión intelectual, voluntarista, puede generar un conflicto en tiempos de dificultad interior o de cansancio.

 

 



 

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