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Clase IX. Laboriosidad, estudio, trabajo


Generosidad


La generosidad consiste en dar:

 

  • Procurar conocer los problemas de los demás, intentando ayudarles en la medida de nuestras fuerzas.
  • Dar el perdón y no hacer juicios internos de intenciones
  • Esforzarse por perdonar a todos desde el primer instante, como Jesucristo nos perdonó.

  • Sonreír a la persona que nos ha ofendido es una de las mayores manifestaciones de generosidad. Con frecuencia sólo se perdona del todo cuando se sonríe de verdad.

  • Pensar que -a pesar de la ofensa que nos ha hecho esa persona-, puede rectificar y mejorar: no etiquetar a nadie para siempre.

  • Reconocer que esa persona, como todas, necesita recibir afecto y nuestro perdón.

  • No dejar paso al rencor en nuestra alma.

  • Disculpar internamente; Salvar las intenciones del otro.

  • Estar dispuesto a olvidar.

 

  • La generosidad consiste en dar parte de nuestro tiempo (estar disponible significa ser generoso con el propio tiempo).

    • dedicar tiempo a los demás sin esperar rentabilidad del tiempo entregado al otro, porque eso supondría instrumentalizar esa donación: Estoy con esta persona porque espero conseguir algo de ella; si veo que no voy a conseguir nada para mí, la dejo.


    • No hay verdadera generosidad cuando se entrega algo con frialdad o de forma rutinaria, con "caridad oficial".
 
  • La generosidad lleva a dar o prestar cosas, sin esperar contraprestaciones, porque en ese caso, más que generosidad, sería intercambio.


    • Contraprestaciones materiales: te presto mi moto con la esperanza de que me ayudes en el examen.

    • Contraprestaciones afectivas: doy esta limosna, trabajo en esta tarea de solidaridad para sentirme bien, para tener una “nueva experiencia”.

 

  • Dar atención (escuchar)

 

    • No viviría bien la virtud de la generosidad una persona que dedicara --por ejemplo- parte de su tiempo a los más necesitados, pero que no estuviese dispuesto a emplear ese tiempo en escuchar a una persona de su familia que necesita hablar de sus problemas.

 

  • Dar afecto y amabilidad sincera a todos: esforzarse por hacer la vida agradable a todos, y no sólo a las personas del propio entorno (familia, círculo de amistades) que caen bien, sino a todos .


    • No es generosa una persona que va a visitar al Hospital –por ejemplo, aun compañero de curso que ha tenido un accidente jugando al fútbol- por simple compromiso (porque ya ha ido el resto de la clase); y que sólo le acompaña el tiempo imprescindible para quedar bien.

 


El arte de ser amables

  • La amabilidad es muestra de generosidad y tiene muchas manifestaciones: lleva a sonreir; a saludar con amabilidad; a pasar por alto manifestaciones inconvenientes; callarse posibles comentarios o bromas; a interesarse por los problemas del otro; a facilitar y valorar su trabajo; a dedicar tiempo a escucharle, aunque sea algo inoportuno; a no causarle molestias, etc.

  • La amabilidad no es un mero formalismo exterior: es manifestación de caridad cristiana y muestra de generosidad.

  • Hay que esforzarse por ser amable con todos, pero especialmente:
  • con las personas que nos molestan por alguna causa.

  • con las personas que son -o nos parecen- antipáticas.

  • con todos los que nos rodean, sin considerarlos seres anónimos, aunque nuestro trato con ellos sea mínimo:

    • el portero del edificio en que se entra (saludar, sonreir) .

    • el conductor de la guagua o autobús (saludar, sonreir, hacer caso a sus indicaciones, valorar su trabajo, disculpar su genio o sus errores de conducción por inadvertencia, sin recriminárselos).

    • las personas que se ocupan de la limpieza de las calles y edificios. Respetar su trabajo, valorarlo.

    • los vecinos (saludar, sonreir, pasar por alto las menudencias de la vida cotidiana).

    • el cartero (saludar, sonreir, hacer un comentario cordial al despedirse).

    • la vendedora del supermercado (saludar, sonreir, facilitar su trabajo).




Orden y Generosidad

 

  • Si una persona dedicara mucho tiempo a personas necesitadas de países lejanos y se olvidara de los que conviven con él, viviría mal la generosidad. 

  • Las peticiones de ayuda no suelen venir en el momento más oportuno. Exigen ejercitar la generosidad cuando lo necesitan los demás, y no cuando nos viene bien.

     
    • La generosidad lleva a atender a la petición inesperada de una persona, cuando ya teníamos otro plan previsto.

    • Responder positivamente a una petición que llega “a deshora”.



  • La generosidad lleva a dejar que los demás sean generosos con nosotros.


    Sería una manifestación de soberbia íntima no querer reconocer que todos necesitamos de la generosidad de los demás. Denotaría falta de generosidad:

    - no dejarse ayudar (por autosuficiencia).

    - no dejarse aconsejar (por soberbia intelectual).

    - negarse a recibir manifestaciones de afecto, negarse a que los demás nos celebren (pensando: son los demás los necesitados, y no yo).



 

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