Clase XIII. Amor, Castidad, Santa Pureza
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Los primeros cristianos y los espectáculos |
- Jesucristo dio una enseñanza clara, que sirve como punto de partida a la hora de valorar la visión de determinadas imágenes (en la realidad o en el cine, televisión, internet, etc) : si tu ojo derecho te es ocasión de escándalo arráncatelo y tíralo lejos de ti (Matth. V, 29, cfr. XVIII, 9).
Por eso, la Iglesia ha recomendado siempre
- apartar las ocasiones claras de pecado (en la actualidad pueden ser películas de carácter inmoral, canciones de letra obscena, webs, chats con diálogos inmorales, etc.)
- No debe sorprender que este comportamiento sorprenda en un contexto pagano como el actual. Lo mismo les sucedió a los primeros cristianos. La Cruz de Cristo no deja a nadie indiferente:
A la verdad que la predicación de la Cruz parece una necedad a los ojos de los que se pierden; mas para los que se salvan, esto es, para nosotros, es la virtud de Dios...
Nosotros predicamos a Cristo crucificado; lo cual para los judíos es motivo de escándalo, y parece una locura a los gentiles, si bien para los que han sido llamados a la fe tanto judíos como griegos, es Cristo la virtud de Dios y la sabiduría de Dios (I Cor. I, 23-24).
- Los Apóstoles animaron a los primeros cristianos a mantener su identidad cristiana sin complejos, en el mundo pagano:
Arrojemos, pues, de nosotros las obras de las tinieblas y revistámonos las armas de la luz (...) andemos decorosamente, no en comilonas y borracheras, no en fornicaciones y desenfrenos, no en rivalidad y envidia, sino revestíos del Señor Jesucristo, y no os toméis solicitud por la carne para dar pábulo a sus concupiscencias (Rom. XIII, 12-14).
- Eso explica que con frecuencia los paganos advertían que una persona se había convertido al cristianismo porque dejaba de asistir a ciertos espectáculos que degradan la condición humana (cfr. Tertuliano, De spectaculis, 24) como hacen en la actualidad tantos hombres y mujeres de bien y tantos cristianos coherentes.
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