Clase XIII. Amor, Castidad, Santa Pureza
Actitud ante los espectáculos inmorales
- Un cristiano consecuente, se plantea, al contemplar la realidad de cierto sector del mundo del espéctaculo, la necesidad de llevar a Cristo al mundo de la diversión y del espectáculo, de forma que se transmitan mensajes de calidad, verdaderamente artísticos y humanos.
Comentarios frecuentes:
Si no es más que una película, una simple representación...
Este comentario se decía ya en los primeros siglos de Cristianismo. Y contestaba san Juan Crisóstomo:
“no me vengas diciendo que todo es una representación. Sí, es una representación que ha convertido a muchas personas en adúlteros y que ha trastornado a muchas familias... Si el hecho es que se representa es un mal, su representación también tiene que ser un mal.
Y no te digo nada del número de adúlteros que acaban generando los que representan esos dramas de adulterio, y cómo se acaban volviendo deinsolentes y desvergonzados los que contemplan esos espectáculos. No hay nada más deshonesto y procaz que una mirada capaz de soportar esas cosas (...). Sería mejor que te embadurnaras los ojos con barro antes que contemplar esas iniquidades”. ( Hom. super Matth., VI, 7).
A mí ver eso no me hace daño...
Cuando escuchaba esto, contestaba san Juan Crisóstomo:
“te contestaré que ya es un gran daño perder inútilmente el tiempo en esas cosas y ser escándalo para los demás... y ¿cómo puedes decir que no te hace daño, cuando estás contribuyendo a que se haga? Porque, si no hubiera espectadores no habría quienes se dedicaran a esas infamias”.
Yo no acudo a ese tipo de espectáculos, pero ¿qué puedo hacer?
Recomendaba San Josemaría:
Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos.
Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia que podemos llamar 'apostolado de la diversión' (Camino, nº 975).
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