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Clase XIV. La pobreza cristiana: el desprendimiento pleno del corazón por amor a Cristo


Algunas sugerencias para los jóvenes que desean autoeducarse en la sobriedad
 





Ser sobrio no consiste sólo en ser moderado a la hora de comer y de beber

  • Álgunos ámbitos de la sobriedad son el uso del dinero y el aprovechamiento del tiempo:
  • El horario. Es la hora de levantarme para ir a clase; no sigo durmiendo. Es la hora de acostarse; me acuesto.

  • En el uso del tiempo:

    • El uso desprendido del tiempo lleva a aprovecharlo bien, dedicando el tiempo necesario –ni más, ni menos- a cada actividad.

    • Lleva a dormir lo necesario, ni más, ni menos, por desorden.

    • Lleva a ver la televisión, a usar el ordenador, el teléfono móvil, la música, con moderación, el tiempo previsto, necesario, conveniente.


  • En el uso del dinero: No compro esta bebida, aunque me apetezca; ni me compro esta camiseta que no necesito, por capricho, aunque tenga dinero.


    • El buen uso del dinero lleva a distinguir entre lo necesario y lo lujoso. (Para mí, que soy estudiante, es lujoso tomar un taxi para ir a clase; lo normal es que vaya en metro o en guagua o autobús; puede ser necesario tomar un taxi para ir la estación, si voy con maletas).

    • El desprendimiento lleva a no concederse “caprichos”, ni comprar cosas innecesarias, aunque estén de oferta.

    • El buen uso del dinero, unido al espíritu de desprendimento, lleva a comprar con moderación las prendas y objetos que sean necesarios, procurando que duren, esperando a las rebajas, consultando precios.


      Eso lleva, por ejemplo, a no comprar siguiendo sólo el dictado de la moda, del capricho o del impulso pasajero: "pasaba por delante del escaparate, me gustó y lo compré".

¿Cómo se puede vivir la pobreza cristiana en la vida corriente?

 

  • Un modelo de referencia
  • El primer modelo de referencia es la vida de los primeros cristianos o el modo de actuar de los buenos padres de familia numerosa sin recursos económicos. Esos padres son personasque valoran el dinero, que gastan con sentido común y que evitan cualquier lujo y gasto innecesario.
  • Un padre de familia numerosa con problemas económicos, en los...
  • Viajes: busca el medio de transporte más adecuado para sus necesidades: consulta las tarifas; compara los precios, para encontrar los más baratos; estudia caso por caso, la relación dinero-tiempo; espera a viajar si es posible cuando hay ofertas, etc.

  • Deportes: les dedica sólo el tiempo que puede y que le permiten sus obligaciones; con frecuencia no tiene ni tiempo ni dinero; y no practica, por mucho que le guste, deportes que supongan un dispendio económico.

  • Vehículos. Procura cuidarlos para que duren mucho. A la hora de comprar un carro, un coche, no elige una determinada marca por capricho o por la vanidad de ” quedar bien” ante sus amigos, sino que estudia lo más rentable, útil y necesario; prescinde de “complementos” lujosos o superfluos; no tiene la preocupación por cambiarlo por otro mejor o más moderno si le da el rendimiento adecuado; etc

  • Comidas y bebidas: un padre de familia responsable y con problemas económicos sólo compra en aquellos lugares donde puede adquirir más productos a menor precio; cuida la templanza y la sobriedad; y cuando toca hacer alguna celebración, es moderado, sin hacer despilfarros de ninguna clase.

  • Uso del móvil. Lo usa para las comunicaciones necesarias, controlando la duración excesiva de las conversaciones, procurando ahorrar gastos por falta de control.

  • Caprichos: un padre de familia responsable no se concede caprichos personales: por ejemplo, no se compra unas zapatillas de deporte sólo por el hecho de que le apetece cambiar de modelo, si las zapatillas que tiene todavía se conservan en buen estado.
  • Televisión: un padre de familia no ve aquellos programas que no puede ver un cristiano; le dedica el tiempo prudente a los programas que le gustan, si es que tiene tiempo para verlos, ya que lo primero será sacar a su familia adelante. No tendría sentido por ejemplo, dedicar muchas horas a seguir un acontecimiento deportivo, mientras otras personas de la casa se ocupan de preparar la comida, de ordenar la casa, etc.
  • Cuidado de la casa: está pendiente de que no haya lámparas encendidas sin necesidad; de que se gaste el agua con moderación; de que no se estropeen los muebles con el sol, etc.

 


 

 

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