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Clase VIII. Madurez, carácter y personalidad


nuestros_hijos.jpg ¿Qué es la madurez?


¿En qué consiste la madurez?

 

  • La madurez humana y cristiana es el conjunto armónico de muchas virtudes –teologales, morales y humanas-, que conviene cultivar comenzando y recomenzando con optimismo y sentido deportivo cada día.
  • El l Concilio Vaticano II recordaba la necesidad de “cultivar (...) la madurez humana, la cual se manifiesta, sobre todo, en cierta estabilidad de ánimo, en la capacidad de tomar decisiones ponderadas y en el modo recto de juzgar los acontecimientos y los hombres (Conc. Vaticano II, Decr. Optatam totius, n. 11.)
  • La madurez se adquiere con los años, pero no depende sólo de los años que se tengan: el simple paso de los años no da madurez, como se ve en tantos ancianos inmaduros.

    Escribía San Pablo al joven Timoteo: “Que nadie te tenga en poco por tu escasa edad, has de ser ejemplo para los fieles en el hablar, en el trato, en la caridad, en la fe, en la pureza” (I Timoteo. IV, 12)
  • El cristiano sabe que la persona va madurando a medida que se identifica con Cristo, perfecto Dios y perfecto Hombre.
 

 

San Pablo nos anima a llegar “al hombre perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo. De este modo ya no seamos niños que fluctúan y están zarandeados por todos los vientos de opiniones, por el engaño de los hombres, por la astucia que lleva al error. Por el contrario, viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hacia Aquel que es la cabeza, Cristo” (Ephes. IV, 13-15).




La madurez humana y espiritual

Esta madurez se adquiere:

  • mediante la gracia, que recibimos especialmente a través de los sacramentos.


  • mediante el ejercicio de las virtudes teologales, morales y humanas.


    Las virtudes teologales son tres:

        • la fe.

          -nos ayuda a comprender de la Revelación de Dios

          - nos da la visión sobrenatural capaz de distinguir lo malo de lo bueno 

        • la esperanza.

        - nos mantiene firmes y serenos, sin temor ante los obstáculos y dificultades de la vida

        • la caridad

        - rompe el egoísmo

        - lleva a la comprensión y al amor a los demás

  • La madurez de la vida espiritual lleva a una conciencia rectamente formada, capaz de obrar con libertad y responsabilidad, cara a Dios.
  • El pecado se opone a la madurez porque significa“una disminución del hombre mismo, que le impide alcanzar la propia plenitud “(Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 13)

Ámbitos de la madurez

 

Tres ámbitos de la madurez: en el juicio, en la afectividad y en la acción:

  • Madurez de juicio:

    • Una persona con madurez de juicio no se deja arrastrar por ilusiones, slogans o modas

    • Tiene conciencia de las propias capacidades y limitaciones.
  • Madurez en la afectividad:
  • Una persona madura pone sus inclinaciones naturales al servicio de la totalidad de su persona.

  • Concede a la voluntad su papel rector, libre y responsable.

  • Afronta las consecuencias de las propias decisiones.
  • Madurez en la acción:

    • Una persona madura se esfuerza por actuar de forma coherente.

 

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