Clase XIX. Fe, cultura, estudio y vida en Cristo
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Algunas consideraciones para padres y educadores
A la hora de transmitir a los jóvenes el mensaje cristiano, conviene tener en cuenta algunos rasgos del cultural en el que viven: de qué hablan, qué les interesa, qué les afecta.
Se señalan algunos de esos rasgos, con el deseo de ayudar a la reflexión de la persona que prepara esta clase. |
En la actualidad, en determinados ambientes culturales, se tacha de dogmatismo cualquier manifestación de búsqueda de la verdad. Esto influye fuertemente en los adolescentes. Con frecuencia lleva a unos modos de decir nada conceptuales, con un predominio de la imagen sobre la idea, del sentimiento sobre la reflexión.
Este rechazo lleva a rechazar además cualquier concepción de la vida que intente dar sentido a la vida humana.
- Rechazo “por principio” de la ley natural y aceptación acrítica del relativismo
- Se tacha con frecuencia cualquier deseo de vivir con plenitud la vida cristiana como un "radicalismo" o una "exageración".
Una vida cristiana intensamente viviva resulta, en determinados ambientes, políticamente incorrecta, porque choca con patrones sociales establecidos de carácter laicista. Aunque se admiren sus valores en el fuero interno, no faltan las críticas desde un realismo pragmático y, en ocasiones, conscientemente cínico.
- Gran influencia social de las actitudes y comportamientos que se muestran por la televisión.
Muchos programas de televisión -comedias, series, concursos- tienen un fuerte carácter ejemplar (para lo bueno y lo malo) e inciden directamente en las virtudes y vicios personales y sociales.
Determinados programas televisivos que cultivan el impudor lo han difundido en toda la sociedad.
Se manifiesta de muy diversos modos: chismorreo, desarraigo... Lleva a trivializar el mal y el pecado; nivela todas las cuestiones, con la excusa de que se puede hablar de todo de cualquier manera.
En ocasiones el
afan de conocer se ha convertido en un morboso afán de novedades, sin fundamento alguno.
- Se insiste en que se puede combinar todo con todo: todas las modas, todos los estilos, todos los valores y contravalores: puedo ser cristiano, no vivir mi fe, hacer lo que quiera en materias morales...
- Nada es verdad ni mentira -se afirma- porque cualquier intento de aportar verdades al debate social "rompería la fluidez de un pluralismo tolerante..."
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