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¿Qué le habrá hecho Sevilla y España a Dan Brown?


Dan Brown devuelve a España a los tiempos del estraperlo y del atraso en «Digital Fortress»

Tras inventarse una España irreal y una Sevilla irreconocible en su primer libro, Dan Brown se inventó en El Código da Vinci una Iglesia Católica y una figura de Jesucristo distorsionadas y falsas.


El nuevo libro de Dan Brown. Una carta al director en ABC (España)

Acabo de concluir con gran sorpresa e indignación la novela «Digital Fortress», de Dan Brown (autor del «Código Da Vinci»).

Esta novela no está aún publicada en España, ni creo que se publique nunca dado el tratamiento que en ella se da a la ciudad de Sevilla y a España en general.

Dan Brown ofrece en esta novela una imagen totalmente tercermundista y medieval de nuestro país, permitiéndose incluso frases bastante insultantes.

Al igual que sucede con otros libros suyos, incluye gran cantidad de errores en sus afirmaciones, lo cual muestra que ni siquiera se ha preocupado de viajar a Sevilla para confirmar los datos que habrá obtenido por internet para escribir su novela. Algunas de las cosas que dice en el libro me han hecho soltar carcajadas ante lo absurdo de sus descripciones de Sevilla, de los sevillanos y de España.

Los libros de Dan Brown son un gran éxito editorial en España, lo cual supongo que le habrá sorprendido a su autor, ya que es posible que pensara que en España la gente no sabía ni leer. Creo que los lectores españoles, especialmente los sevillanos, deberían estar al tanto de lo que ha escrito este autor sobre ellos.

Juan Diaz-Bustamante.

Madrid. ABC


Publicado en ABC, 8 de agosto de 2005

ROBERTO PÉREZ SERVICIO ESPECIAL

NUEVA YORK. ¿Qué le ha hecho España a Dan Brown? De lo que se sabe, contribuir a sus jugosos ingresos por los miles de copias vendidas de «El Código Da Vinci». ¿Qué le ha hecho Dan Brown a España? A tenor de las descripciones que hace en otra de sus obras, «Digital Fortress», un flaco favor; pregonar una estampa arcaica de país de pandereta, de folclore rancio y de usos atrasados.

Antes de ser conocido mundialmente por «El Código Da Vinci», Brown escribió otras tres novelas. Animado por el género del «techno-thriller», de la intriga mezclada con la ciencia y la tecnología, el estadounidense se estrenó en 1996 con «Digital Fortress» (Fortaleza digital), una historia sobre los códigos cifrados, la Agencia de Seguridad Nacional e Internet.

Buena parte del relato se desarrolla en Sevilla y la descripción que hace el autor da motivos para que el español se sienta molesto. Hace unos días, un lector de ABC, Juan Díaz Bustamante, expresaba su queja en Cartas al Director por una novela que, no sin razón, veía difícil que se editara en castellano, por la negativa descripción que hace de España.

«Digital Fortress» sigue ocupando lugares visibles en las librerías estadounidenses. Arrastradas por el éxito de «El Código Da Vinci», sus anteriores obras se han beneficiado del tirón de ventas. «Fortaleza Digital» va por su segunda edición, lanzada el año pasado. Arranca la historia en la Plaza de España de Sevilla y la capital andaluza es, a lo largo del libro, un escenario clave en su relato de intriga.

Los hospitales, un desastre

Dejando a un lado la trama en cuestión y el mayor o menor acierto de su estilo literario, lo que no tiene pase son las descripciones sobre Sevilla y la sociedad española. Y no lo tiene por varios motivos. El primero, porque Brown ambienta su historia en los últimos años del siglo XX y ofrece una imagen de España más propia de un país en vías de desarrollo y próxima a la realidad de los tiempos de la posguerra y el estraperlo. Y, en segundo lugar, porque Brown soporta su relato de ficción en escenarios reales. De hecho, durante el libro destila un pretendido conocimiento de lo que está hablando, de los entornos que está describiendo.

Uno de los pasajes sorprendentes se da en el capítulo 20 de «Digital Fortress», que arranca con la asombrosa descripción de un hospital sevillano: «La Clínica de Salud Pública era una escuela reconvertida. (...) En su interior, oscuro y ruidoso, la sala de espera tenía una hilera de sillas plegables metálicas a lo largo de un corredor bastante estrecho. En una señal de cartón se leía «oficina», con una flecha apuntando debajo del vestíbulo. (...)

Becker caminó por el corredor débilmente alumbrado. Era como un extraño set evocado para una escena de terror de Hollywood. El aire tenía olor a orina. Las luces del extremo final del corredor se apagaron de repente y los últimos cuarenta o cincuenta pasos se convirtieron únicamente en siluetas mudas. Una mujer sangrando... Una pareja llorando... Una niñita rezando... Becker alcanzó el final del oscurecido vestíbulo. La puerta de su izquierda estaba ligeramente entreabierta y él la empujó. Estaba vacío, excepto una vieja marchita, desnuda en un catre, esforzándose con su orinal de cama».

El desarrollo tecnológico y cultural de España no es algo que se encuentre a lo largo de esta novela del autor de «El Código Da Vinci». Hay descripciones elocuentes a este respecto.

Un país «no conocido» por eficiente

Durante el relato de «Digital Fortress», el escritor estadounidense airea una imagen de Sevilla y de España totalmente apartada de la realidad, en algunos casos próxima al tercermundismo. «España no es conocida por su eficiencia», indica en otro pasaje del libro, y continúa: aquí «nadie tendría idea de lo que las letras (del código cifrado en torno al que gira la novela) querrían decir».

También queda la sensación de que el comercio en España sigue marcado por las reglas del regateo propio de los zocos: «Los americanos no regatean muy bien (le dice una mujer al protagonista de la trama).

Usted no duraría un día en nuestros mercados». Tampoco tiene desperdicio la descripción del tanatorio sevillano al que ha ido a parar el extranjero cuyos últimos pasos se investigan en la historia. Escribe Brown: «Era sábado por la tarde y la morgue de Sevilla estaba técnicamente cerrada». Una de las cinco mayores capitales españolas, la que fuera sede de la Exposición Universal de 1992, con una «morgue» que pone fecha de caducidad semanal a sus servicios mortuorios.

Policía corrupta

El libro también da para herir sensibilidades institucionales, porque en él se llega a hablar sin tapujos de corruptela policial como una práctica nada extraña en la España de nuestros días.

Tras afirmar con error simplista que la prostitución es ilegal en nuestro país, el investigador de «Digital Fortress» se hace pasar por policía y trata de amedrentar a un ciudadano extranjero por implicarlo en un lío con una profesional del ramo. En la conversación entre ambos, el supuesto policía le dice que deberá terminar en comisaría «o hacemos un trato». Para remachar, Brown escribe: «El alemán había oído historias sobre la corrupción en la Guardia Civil».


EPOCA: "La fortaleza digital" o cómo reinventar Sevilla. Febrero de 2006

"Insiste Dan Brown, pasando de la descripción al insulto, que los guardias civiles son "los mejores clientes" de las prostitutas sevillanas y su policía "no siempre es tan eficaz como la del norte". "Para los sevillanos tantas inexactitudes revelan o que Dan Brown nunca estuvo en Sevilla o que cuando la visitó tuvo un mal día.

Para otros, el famoso autor ha ido ensartando mentiras hasta culminar una novela de ficción que no responde a la realidad. Los medios locales han criticado duramente los rumores sobre este libro de Brown y quizas por eso, en la edición castellana, que sale a la venta el vienes 10 de febrero, ha introducido un prólogo de marcado tono comercial, también lleno de mentiras.

Afirma el autor: "Viví en Sevilla un año entero durante mi época de estudiante en la Universidad de Sevilla, en un piso de la Plaza de Cuba... "(...) Según él, la ambientación de La fortaleza digital se la inspiraron sus años como estudiante de historia del Arte en la Universidad de Sevilla en 1995.

Pero lo que resula más fiable es lo que ns cuentan desde el Centro: "Ese señor nunca ha estado matriculado en esta Universidad, a no ser que se apuntara a un curso de otoño, de los que se dan en la Facultad de Geografía e Historia" para alumnos extranjeros".


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