El Papa ha comido hoy con once jóvenes participantes en la Jornada Mundial de la Juventud. Uno de ellos, el estadounidense Armando Cervantes, de California le ha regalado unas orejas de Mickey Mouse, como un recuerdo al mundo del cine.
El español fidel Mateos le ha regalado un rosario de plata de Salamanca de filigrana charra; un apóstol de Santiago, como patrono de España y "por el camino de Santiago, que para el Papa representa la unión entre los cristianos de los pueblos de Europa".
Fidel ha explicado que el Papa había estado "muy cercano" durante la comida, que tuvo de primer plato una sopa de boniato con pera, de segundo un pollo al curry con patatas y guisantes y, de postre una tarta de limón con fruta.
"El Papa ha querido que nos presentáramos -comenta Fidel- y le dijéramos cómo vivíamos cada uno en nuestro país; cuál era nuestro trabajo, y qué habíamos estudiado. Tenía interés en saber cómo vivimos y qué problemas tenemos". Un joven procedente del Congo, le explicó la situación interna de los católicos en el país africano, una cuestión que le había interesado especialmente a Benedicto XVI.
Fidel le transmitió que los jóvenes españoles tienen "muchas ganas de recibirle cuando él quiera", una posibilidad que se perfila en el horizonte de 2011, cuando previsiblemente la Jornada Mundial de la Juventud se celebrará en Madrid, una incógnita que el Papa despejará el próximo domingo en Sídney.