Concelebración eucarística
El Papa concelebró la Eucaristía con varios cardenales, como el Cardenal Joaquim Meissner, el cardenal Ángelo Sodano y el Presidente de la Conferencia episcopal alemana; con dos mil obispos y numerosos sacerdotes. Fue al cardenal Meisnner a quien el Papa Juan Pablo II comunicó su deseo de que están jornadas se celebraran en Alemania, un país que había sufrido tanto por el azote de las guerras en el siglo XX. La figura de Juan Pablo II ha estado especialmente presente, en las palabras del Papa y en el recuerdo agradecido de los asistentes.
El Papa Benedicto XVI pronunció una homilía memorable, de profundo calado teológico, centrada en la Eucaristía, que fue seguida con profunda atención por los más de ochocientos mil jóvenes congregados, al final de una Jornada Mundial de la Juventud de hondo sentiido eucarístico.
En su homilía, tras recordar las enseñanzas de la Iglesia sobre la Eucaristía en este Año especialmente dedicado a Ella, el Papa mostró su necesidad radical para la vida cristiana: "por eso es tan importante el domingo"-recalcó.
Sentido del domingo
Alabó el Papa el hecho de que muchas culturas hayan dejado, desde hace siglos, tiempo libre el domingo para dedicarlo a la alabanza de Dios en este día. Pero, recalcó el Pontífice: "este tiempo libre permanece vacío si en él no está Dios."
"No es dejéis disuadir -pidió el Papa- de participar en la Eucaristia Dominical". Y les hizo a los jóvenes una petición urgente: "¡ayudad a los demas a descubrirla!".
"Debemos a comprenderla cada vez más profundamentente" -dijo, aludiendo a la Eucaristía y la Misa dominical, provocando los aplausos de los jóvenes. "Debemos aprender a amarla y comprometernos a ello, vale la pena".
Tras mostrar como en la Eucaristía es el "el mismo Dios viviente el que prepara una fiesta para nosostros", animó a los jóvenes a descubrir el amor de un Dios que perdona en el sacramento de la Reconciliación.
Recordó luego la necesidad del apostolado cristiano: "Quien ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia él: una gran alegria no se puede guardar para uno mismo. Es necesario tramistirlo". Estas palabras provocaron nuevos aplausos entre los jóvenes.
A continuación se refirió al olvido de Dios, que provoca en ciertos sectores de la sociedad contemporánea" un sentimiento de fustración de todo y de todos. Da ganas de exclamar :"no es posible que la vida sea asi".
Se refirió luego a cierta instrumenalización de la religión, esa especie de cristianismo a la carta que no alcanza a dar respuestas verdaderas a las grandes preguntas del hombre: "la religión buscada a la medida de cada uno a la postre no nos ayuda".
Por eso, dijo el Papa a los jóvenes, ellos debían ayudar:" a los hombres a descubrir la verdadera estrella que indica el camino: Jesucristo". "Por esto -recalcó- es tan importante el amor a la Sagrada Escritura y conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura".
Tras hablar de la misión del Espíritu Santo en la Iglesia, aludió a su antecesor: ·el querido Papa Juan Pablo II, que nos ha dejado una obra maravillosa".
Comentó que había presentado recientemente el Compendio del Catecismo de la Iglesia Catolica, y animó a los jóvenes a conocerlo.
En lengua castellana
"En los últimos decenios -dijo en lengua castellana- han nacido movimientos y comunidades en las que la fe del Evangelio se deja sentir en la comunidad.
La espontaneidad de las nuevas comunidades es importante -dijo-, pero es importante conservar la comunión con el papa y con los obispos: son ellos los que garantizan que no se están buscando senderos particulares, sino que se esta viviendo en la gran familia de Dios que el Señor ha fundado con los doce Ápostoles"
"Seamos también una sola cosa entre nosotros" -prosiguió-. "Esto debe manifestarse en la vida. Debe mostrarse en la capacidad de perdón".
Y alentó a la caridad fraterna y la solidaridad: "Existen formas de voluntariado y modelos de servicio mutuo de los que nuestra sociedad tienen necesidad urgente". "Si pensamos y vivimos en virtud de la comunión con Cristo se nos abren los ojos" -dijo- y así "no viviremos preocupados por nosotros mismos, sino que veremos dónde y cómo somos necesarios".
"Yo sé que vosotros, como jóvenes, aspiráis a cosas grandes y deseáis construir un mundo mejor. ¡Demostrádselo al mundo!
Concluyó su homilía con nuevos comentarios sobre la Eucaristía y una referencia a los Magos: "Caminemos con Cristo y vivamos nuestra vida como verdaderos adoradores de Dios".
Fusión del gregoriano con sones de todo el mundo
Siguió el cánticos en latín del credo, al son de instrumentos de países orientales, que hicieron patente al mundo la universalidad de la Iglesia. Y siguieron las peticiones: por el Papa, por los diversos países, por las vocaciones -sacerdotales, religiosas, por los catequistas y los laicos comprometidos-.
Fueron peticiones en alemán, portugués, ucraniano, etc. Se pidió en italiano por los difuntos al Señor "para que encuentren para siempre un sitio en tu mesa".
A continuación quince jóvenes de diversas razas, revestidos con vestiduras que evocaban a los Magos de oriente, subieron hasta el altar, bordeando la colina, con las ofrendas, entre las que estaban el oro, el incienso y la mirra. Esto entronca con una tradición infantil alemana que data desde el siglo XVI. Muchos niños suelen anunciar, antes de las Navidades, pasando de casa en casa, disfrazados de Reyes Magos, el próximo Nacimiento de Jesús.
"Ofrecemos el oro de nuestras vidas, la libertad para seguirle en el amor" -dijo una joven que portaba las ofrendas.
Hosanna in excelsis con sabor africano
La colecta fue destinada a Tierra Santa y a ayudar a diversos lugares del mundo que han sufrido catástrofes naturales, como el tsunami.
Se cantó luego el Hosanna in excelsis con ritmo africano. En este sentido, esta Jornada en Alemania ha mostrado la gran riqueza cultural alemana: en el diseño de las casullas, con la horizontal y la vertical de la Cruz"; y en la alta calidad de ñas piezas musicales que se escucharon, de profundo contenido litúrgico, que enlazaron la tradición del gregoriano en la Iglesia con los ritmos musicales de cada país, uniendo tradición, universalidad y modernidad.
Tras la Consagración, miles de voces rezaron con el Santo Padre el Padre Nuestro en latín, lengua oficial de la Iglesia. Poco después, al amparo de unos paraguas amarillos con el logotipo de las jornadas, cientos de sacerdotes distribuyeron la Comunión a los jóvenes que aguardaban en la explanada, mientras se escuchaban unos sones del piano.
El cardenal Prefecto para la Congregación de los Laicos agradeció vivamente al Papa en alemán su presencia en Colonia, con estos jóvenes, esperanza de la Iglesia,"orgullosos de ser cristianos". "Han venido de todas las partes del mundo -dijo el Cardenal- siguiendo las huellas de los Magos de Oriente para adorar a Cristo". Y se felicitó porque Colonia hubiese sido testigo de este encuentro multitudinario con estos jovenes creyentes, que son "garantía de futuro para Europa". "Estamos alegres, llenos de alegría -subrayó- llenos de agradecimiento al Santo Padre por haber presidido esta Jornada mundial de la juventud".
El Papa escuchaba sonriente las palabras del Cardenal, que siguió diciéndoes que sus palabras habán tocado los corazones de los jóvenes. El Papa aplaudió cuando el cardenal se refirió a la querida figura de Juan Pablo II.
El cardenal le dijo al Pontífice que los jóvenes presentes estaban preparados para partir desde Colonia y regresar a sus países con rebovado afán apostólico.
Tuvo lugar a continuación un acto simbólico, en el que se iban entregando a jóvenes de diversas razas y países los elementos que constituían el "logo" de las Jornadas. Por ejemplo, un joven tomó la estrella de los Magos, tomándola del "logo" y s ela entregó a un joven africano, que la mostró a la multitud. Se fueron entregando los diversos símbolos, como la cruz, a jóvenes de diversos países: "La santa Cruz será la señal luminosa que alumbrará vuestro camino".
Ángelus
Concluyó la ceremonia litúrgica con el rezo del Ángelus. Antes, el Papa tuvo palabras de agradecimiento para los jóvenes, los organizadores del acto, el Consejo Pontificio de los Laicos, los miembros del episcopado alemán -citó a los cardenales Clemens y Meisnner- y a las autoridades políticas y administrativas.
Hubo una oleada de aplausos cuando agradeció el trabajo de los voluntarios que tanto han contribuido al éxito de estas jornadas. "Y un agradecimiento cordial a los numerosos monasterios de vida comtemplativa que han acompañado con su oración estas jornadas".
Resonaron nuevos vivas cuando el Papa anunció que las próximas jornadas se celebrarían en Sidney. A continuación dió la Bendición y dió los ultimos saludos.
Despedida final
El primer saludo fue en francés; luego se dirigió a los jóvenes de lengua inglesa; ya continuación en castellano: habéis venido para adorar a Cristo. Ahora que lo habéis encontrado, continuad -dijo el Papa- dando razón de vuestra esperanza. Un feliz retorno a vuestros países"
Siguieron los saludos en italiano, en polaco, en portugués, a los que animó a comunicar la alegría cristiana a sus amigos "y a los que se encuentran en dificultades.
Les tocó el turno luego a los jóvenes de Asia, con un saludo en tagalo; y a los africanos, a los que animó a llevar a su continente la esperanza de Cristo.
El último saludo fue en alemán: "os agardezco -dijo el Papa- el afecto que me habéis demostrado. Acompañadme de cerca con vuestra oracion. Caminad unidos. Sed siempre fieles a Cristo y a la Iglesia. Que la paz y la alegría de Cristo estén siempre con vosotros".
José Miguel Cejas
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