.Inicio

 

La familia en los cinco continentes.

Reportaje de Alfa y Omega, nº 507


 










 

Michael y Mary Dooley, dos hijos. Irlanda

Hoy se han perdido muchos valores que había en Irlanda, por ejemplo, en la época de nuestros padres. Los padres hoy realmente necesitan transmitir la fe a la familia. Las familias tienen el poder de conseguirlo todo para las personas.

Pertenecemos a un movimiento que se llama Alianza Internacional para la Familia, que se encuentra en todo el mundo, y que pretende poner a Cristo en el centro de las familias, viviendo la comunión y la reparación, y promoviendo la alianza del corazón de Cristo y de María.

Nosotros, en nuestra familia, sabemos que tenemos a Cristo, y eso para nosotros es lo más importante. Él ha sido muy bueno con nosotros.

Por ejemplo, uno de nuestros hijos, Brian, hoy es religioso con el movimiento de la Alianza Internacional, y se encuentra en Filipinas. Y es que la familia es el mejor lugar de nacimiento de las vocaciones.

Debemos estar abiertos y rezar. Si no nos reconciliamos con Dios, no podremos reconciliarnos con los demás.

 

 







 



Honduras. Selvin Reyes, María Rosa de Reyes, una hija

La familia en nuestro país sí que está integrada, pero vemos la amenaza de que tenemos mucha makila, que significa para nosotros que han llegado empresas de Estados Unidos, de Corea, etc. a poner fábricas. Ellos elaboran sus productos, y nosotros nos quedamos con el dinero de la mano de obra.

Esto puede llevar a grandes problemas de desintegración de la familia, porque la mujer está trabajando muchas horas en las fábricas, y el hombre se dedica a las cosas del campo, y están dejando a los hijos solos.

La religión católica en nuestro país todavía se vive bien, fuerte, nos inculcan mucho la unión de la familia. Desde pequeños les enseñamos a nuestros hijos el respeto a los mayores, a la Virgen María, y que sepamos que tenemos el respaldo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en nuestro hogar, para pequeños y grandes problemas.

Para nosotros, tener la fe en nuestro hogar es vivido como una bendición. También tenemos mucho en cuenta a la Virgencita, porque, en mi casa, la Virgencita es alguien muy especial.



 




















 

 

Mozambique. Santos y Jacinta Guillermina Damián

La familia en Mozambique está bien, aunque hay bastantes problemas de entendimiento entre padre e hijo, y al revés. El padre quiere que el hijo estudie, y el hijo no quiere estudiar, porque ha encontrado un grupo de amigos con los que está todo el día fuera de casa. El padre quiere que el hijo estudie, pero muchas veces hay grandes problemas de dinero para que puedan estudiar, no es fácil.


La mujer en Mozambique está casi igual que en el resto de los países. Tenemos el problema de que queremos que nuestras hijas puedan estudiar y tener otra vida distinta, pero las niñas no parecen tener esa fuerza que nosotros pedimos de ellas. Las discusiones por los hijos son frecuentes, y eso puede llegar a poner en peligro a la pareja. Pero a pesar de eso, si la familia es fuerte en la fe, ya puede tener problemas de dinero, o con los hijos, que a pesar de eso permanecerá unida hasta que Dios lo conceda. Esos problemas que estamos viendo aquí, vemos que en Mozambique los compartimos.

Pertenecemos al Instituto Internacional de Teología a Distancia. Valió la pena venir aquí, juntarnos con otros países y ver que comparten nuestros problemas.


Desde el principio, es muy importante cómo vive la fe la propia familia. Luego, cuando los niños nacen, vamos a misa y llevamos a los niños. Si los niños se quedan en casa cuando vamos a misa, ¿cómo van a vivir la fe, a crecer en la fe? Es preciso comenzar desde bebés. Antes incluso de comer la papilla, decimos: ¡Rézale a Papá!

Les enseñamos a hacer la señal de la Cruz, y el niño, a partir de eso, sabe que estamos en una iglesia. Hay tantas iglesias donde nosotros vivimos…, pero los niños tienen que ir a la iglesia donde los padres van a rezar, con toda fe. No tienen que ir porque mamá o papá les obligan. Si el niño en casa reza cuando se va a dormir, o cuando va a comer, aprende que todo lo que hacemos depende de Dios y es gracias a Dios.

Miramos nuestra fe y dejamos fuera otros dioses, sabemos que allá donde estemos, en cualquier parte, nuestra religión es la católica. Y así, muchas familias viven la fe. Es bonito ver a los niños, a los padres, a los abuelos, todos en la iglesia.


 







 

 

Pakistán. Catherine y Pervez Roderick, 3 hijos

De hecho, la situación en nuestro país está muy mal, porque hay mucha gente analfabeta, y también tenemos una cultura islámica, en la que, a veces, las mujeres están muy oprimidas, en un nivel inferior.

Los musulmanes normalmente tienen cuatro o cinco mujeres, y como estamos inmersos en esas culturas, a veces se mezclan las religiones, y a veces las familias cristianas también se ven afectadas.


Mi marido y yo estamos trabajando en terapia de parejas; además, mi marido y yo, y Edward y su mujer, estamos también en el Billings Resource Center, de planificación natural: enseñamos paternidad responsable, trabajamos la espiritualidad de las familias, la armonía entre los miembros…

Estoy muy contenta de estar aquí, de ver al Papa. Cuando me dijeron que iba a verlo me puse tan contenta que lloré. Estoy muy contenta de ver a todas las familias católicas; soy de un país musulmán, donde hay muy pocos católicos.

En Pakistán hay un 98% de musulmanes, y un 1% de católicos, bastante pobres y de clases bajas. La mayoría de la gente es muy pacífica y buena. Hay algunos fundamentalistas, gente que crea problemas y está dando un mal nombre al país. Pero ahora en el Gobierno hay una visión más abierta respecto a otras religiones.



 
 

 

Eliza Marie y Beatriz Malonzo Fernández, 16 y 14 años. Filipinas

En nuestro país hay mucho respeto a los mayores. Por ejemplo, para referirnos a alguien mayor (un hermano, o un abuelo), utilizamos palabras especiales. El divorcio está prohibido, porque el 90% de la población son cristianos. Además, las familias tienen muchos hermanos.

Nosotras somos sólo dos, pero Ana Belén tiene cuatro. Las familias también están más unidas. Por ejemplo, en una casa viven los tíos, los primos, los abuelos, no sólo los padres y los hijos. Eso pasa también en las ciudades.


Vivimos en Madrid. Cada noche rezamos el Rosario. Y estamos en una parroquia, en un grupo que se llama Jóvenes por Cristo, en el que hacemos convivencias y tenemos conferencias con otros jóvenes de otros países.



 
 




Máximo y María Proietti, 5 hijos, de Italia

La situación en nuestro país es desastrosa, muy difícil. Hay una fuerte crisis económica que no permite la ayuda a la familia. Pero sobre todo falta la ayuda en la fe de la familia; tenemos que buscar nuestros propios recursos, porque no hay ninguna referencia a Dios, a la Providencia.

Tenemos una familia con cinco hijos, y ya es muy difícil. Es un gran combate cada día, hacer que crezcan bien.

Tenemos una gran ayuda en la Iglesia, porque formamos parte del Camino Neocatecumenal, que ayuda a nuestra vida y a nuestro crecimiento en la fe como personas. De esta manera, también nos ayuda con nuestros hijos.

 



 



Estados Unidos. Kurt y Susan Hannibal, sin hijos

Tenemos mucha esperanza. Trabajamos con parejas jóvenes de la diócesis, y las veo con mucho amor, esperanza y compromiso con el otro. Pero también hay desafíos. Es difícil estar seguro, pero creo que hay una vuelta a la familia verdadera.


La gente realmente ve el valor de la familia, después de 30 o 40 años de cultura del divorcio, y de haber quedado destrozados por los divorcios de sus padres. Quieren esforzarse más en su matrimonio.

Estamos trabajando mucho en educación de los padres. Antes, sólo éramos nosotros, hablándoles desde arriba, pero ahora hay libros, y la gente los lee. Hablamos del matrimonio, les explicamos que el amor no es un sentimiento, que el matrimonio no es fácil sólo por quererse, sino que hay que trabajar.


Los dos venimos de familias con mucha tradición católica; vamos a misa, rezamos juntos, encomendamos nuestro deseo de tener un hijo, e intentamos llevar nuestra fe al trabajo. Él trabaja con personas mayores, y yo con parejas jóvenes.


 
 

 

La familia en Australia está bajo mucha presión, como en Europa, por el secularismo. Pero tenemos esperanza. Hay grupos de jóvenes buscando algo más, algo más profundo, aunque no lo encuentren en la religión organizada; hay una búsqueda de espiritualidad. Australia es un país joven, no viejo y cansado como los de Europa. Eso nos da esperanza. No será fácil, pero es posible.

Confío mucho en la gente joven, pero tienen que tener una fe muy fuerte. No va a hacerse con estadísticas, sino con santidad.

Tenemos una familia grande porque confiamos en Dios. Y como Dios ha confiado en nosotros al darnos todos nuestros hijos, nuestra responsabilidad es hacerles crecer en la fe, como hacemos en todo lo demás.


Hijo mayor, seminarista: Si no hubiera tenido el ejemplo de cariño de mamá y papá, nunca habría pensado en ser sacerdote.

 



 

 

 

Ir la Página de Inicio