Querido Joseph:
que tu oneroso trabajo teológico de tantos años pueda serte de orientación y ayuda para desempeñar la grandiosa tarea que te ha encomendado Dios.
Que el Señor te dé inspiración espiritual e intelectual, así como fuerza física, para poder tomar las decisiones justas y encontrar las palabras adecuadas, y mantener la valentía y firmeza ante las olas, que según la secreta voluntad divina, circundan a la Iglesia y con ella también a ti.
Que Dios nos regale en estos últimos años de vida hacia los que nos hemos encaminado un mínimo de comunión fraterna con la alegría y el calor de antes.
tu hermano Georg |