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Segundo día del Viaje Ecuménico de Benedicto XVI a Turquía


Por la manaña: Éfeso

El día 29 por la mañana, Benedicto XVI se desplazó en avión desde Ankara a Esmirna y desde allí se trasladó en automóvil a Efeso, uno de los centros de las primeras comunidades cristianas donde residió tres años San Pablo. San Juan Evangelista vivió y murió allí. En el 431, se celebró en Efeso el Concilio Ecuménico que proclamó la maternidad divina de María.

En el santuario de Meryem Ana Eví (Casa de la Madre María), situado a 4 kilómetros de la ciudad. Acuden cada año a ese santuario unos tres millones de peregrinos, tanto católicos como musulmanes, para honrar a María.

El Papa tuvo un encuentro con la comunidad católica residente en Turquía, visitó el convento de frailes capuchinos del santuario y oró unos momentos en la capilla.

A las 12,00 comenzó la Santa Misa que celebró al aire libre. Por las fuertes medidas de seguridad del viaje, sólo asistieron doscientas personas.

En la homilía, agradeció a Dios la maternidad divina de María, y afirmó que Efeso era uno de los lugares más queridos por la comunidad cristiana. Recordó las visitas a ese lugar de Pablo VI y Juan Pablo II; y evocó la figura del beato Juan XXIII, que fue representante pontificio en Turquía de 1935 a 1944.

Juan XXIII, dijo el Papa, "ha dejado a la Iglesia y al mundo el don de una actitud espiritual de optimismo cristiano, basado en una fe profunda y una unión constante con Dios. Animado por ese espíritu me dirijo a esta nación y de forma particular al "pequeño rebaño" de Cristo que vive aquí, para alentarlo y manifestarle el afecto de toda la Iglesia".

"Desde este extremo de la península de Anatolia, puente natural entre continentes -exclamó el Papa-, invocamos paz y reconciliación ante todo para los que viven en la tierra que llamamos "santa " y que es considerada así por cristianos, judíos y musulmanes: es la tierra de Abraham, de Isaac y de Jacob, destinada a albergar un pueblo que fuera bendición para todas las gentes. ¡Paz para toda la humanidad! ¡Que se cumpla pronto la profecía de Isaías (...) "¡No levantará espada nación contra nación ni se ejercitarán más en la guerra!".

Al terminar, tuvo un recuerdo para el acerdote romano Andrea Santoro, asesinado en febrero mientras rezaba en una iglesia de Trebisonda.


 

Encuentro con el patriarca ecuménico Bartolomé I
en la Sede de Constantinopla (ahora Estambul)

Llegó el momento más ansiado de la visita: el encuentro entre el Papa y el Patriarca Bartolomé I. Cuando llegó el Papa repicaron las campanas del patriarcado.

Fue una ceremonia litúrgica llena de sentido ecuménico. Se cantaron siete antífonas, cinco de ellas del Salterio y dos de los textos del oficio nocturno bizantino del domingo. La ceremonia comenzó con la bendición inicial de la tradición bizantina: «Bendito nuestro Dios, ahora y siempre y por los siglos de los siglos».

El Papa y el Patriarca veneraron las reliquias de San Gregorio Nazianzeno y de San Juan Crisóstomo, antiguos patriarcas de esta sede, doctores de la Iglesia de Oriente y Occidente. Parte de estas reliquias se conservaban en la Basílica de San Pedro y fueron entregadas por Juan Pablo II al Patriarca Bartolomé I en la basílica de San Pedro hace dos años.

«Bendito el que viene en el nombre del Señor», dijo el Patriarca, al concluir la oración en la Iglesia patriarcal de San Jorge.

El Papa comenzó su discurso diciendo:

Me siento profundamente agradecido por la acogida fraterna que me ha ofrecido personalmente, así como el Santo Sínodo del patriarcado ecuménico y guardaré para siempre afectuosamente este recuerdo en mi corazón. Doy gracias al Señor por el don de este encuentro, lleno de buena voluntad y significado eclesial.

Para mí es un motivo de gran alegría poder estar entre vosotros, hermanos en Cristo, en esta iglesia catedral, mientras rezamos juntos al Señor y recordamos los importantes acontecimientos en los que se basa nuestro compromiso de trabajar por la unidad plena entre católicos y ortodoxos.


El Papa hizo una breve historia del desarrollo del cisma y aludió a la valiente decisión de remover la memoria de los anatemas de 1054 que tomaron Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras, en 1965.

Y deseó en su discurso, pronunciado en inglés: Que este encuentro refuerce nuestro mutuo afecto y renueve nuestro compromiso común para perseverar en el itinerario que lleva a la reconciliación y a la paz de las Iglesias

La lectura bíblica fue del profeta Zacarías (8, 7-17), llamando a los pueblos de Oriente y de Occidente y reuniéndolos en Jerusalén.

 

Encuentro privado

Tras la oración, el Papa y el Patriarca tuvieron un encuentro privado en italiano, en el que hablaron sobre las relaciones entre católicos y ortodoxos, el diálogo interreligioso y la paz en el mundo.

Hoy el Papa participará en la Divina Liturgia en la iglesia patriarcal de San Jorge, presidida por el patriarca ecuménico, y al finalizar firmarán una declaración conjunta.

Fuente: VIS y Zenit

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