.Inicio

 

Llegada a Turquía


 

«El objetivo de este viaje es el diálogo, la fraternidad, un compromiso a favor de la comprensión entre las culturas y las religiones, a favor de la reconciliación», dijo el Papa a los periodistas en el avión que le llevó hasta Ankara.

Subrayó el carácter de este viaje, como ùente de diálogo para establecer "encuentros de amistad y de respeto, en un común compromiso por la paz y la fraternidad".

El Papa aterrizó a la hora prevista - las 12.00- después de tres horas de viaje. Afrontaba un nuevo reto en su pontificado, ya que la opinión pública turca no le recibió precisamente con afecto.

Pero el Pontífice, como señalaba Joaquín Navarro-Vals, "no actúa siguiendo una lógica de utilidad política, precisamente porque, en caso contrario, en la situación actual, no habría proyectado en absoluto un viaje como éste, en un momento como el presente. El Papa acude a Oriente para llevar un mensaje de identidad y de paz, un testimonio personal del esfuerzo y de la responsabilidad que tal objetivo conlleva, con la misma mentalidad con la que Juan Pablo II fue a llevar al pueblo de Israel en Tierra Santa un mensaje de perdón."

Aunque se había informado de lo contrario, por un compromiso de agenda, al fin el Presidente Recep Tayiip Erdogan acudió a recibirle y conversaron, a puerta cerrada, en un salón presidido por fundador de la moderna República de Turquía, "Ataturk". El Presidente no estará durante los días del viaje, en los que acudirá a una cumbre de la OTAN.

Erdogan aprovechó la oportunidad para pedir el apoyo del Papa en la entrada de Turquía en la Unión Europea. Sin embargo, como precisó Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa del Vaticano, "la Santa Sede no tiene el poder ni la tarea política específica de intervenir sobre el punto preciso de la entrada de Turquía en la Unión Europea. No le compete. Sin embargo ve positivamente y alienta el camino de diálogo y de acercamiento a Europa en virtud de valores y principios comunes. En este sentido el Papa expresó su aprecio por la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones promovida por el primer ministro Recep Tayiip Erdogan".


 

Visita al Mausoleo del fundador de la moderna Turquía

Siguiendo el plan previsto, el Papa visitó, entre fuertes medidas de seguridad, el mausoleo de Mustafa Kemal 'Ataturk', donde dejó una corona de flores rojas y blancas, colores de la bandera turca. A continuación escribió, en inglés, en el libro de honor del Mausoleo:

"En esta tierra, cruce de caminos de las diferentes culturas y religiones y puente entre Asia y Europa, hago mías las palabras del fundador de la República turca, Ataturk, para expresar mi deseo: 'Paz en patria, paz en el mundo'"

 


Discurso tras la entrevista con el presidente
para los Asuntos Religiosos, Ali Bardakoglu.

En su mensaje el Papa recalcó "el carácter sagrado de la dignidad de la persona, base del respeto y estima recíproca y de la colaboración al servicio de la paz entre naciones y pueblos", recordando que "los cristianos y los musulmanes pertenecen a la familia de los que creen en un único Dios y que, según las respectivas tradiciones, hacen referencia a Abraham".

"Esta unidad humana y espiritual de nuestros orígenes y nuestros destinos -ha dicho- nos impulsa a buscar un camino común mientras hacemos nuestra parte en la búsqueda de los valores fundamentales tan característica de las personas de nuestro tiempo".

Aludió -en el contexto de un país que no disfruta de auténtica libertad religiosa- a la necesidad de un "diálogo sincero basado en la verdad", con el deseo de "conocer mejor al otro respetando las diferencias, y reconociendo cuanto tenemos en común".

De forma velada, recordó la necesidad de una auténtica libertad religiosa "garantizada y respetada institucionalmente" como algo necesario para la sociedad, "especialmente para los más vulnerables y pobres".

Concluyó su discurso con una referencia a las visitas de sus antecesores en el Papado y con una alabanza de los bienes culturales, literarios y artísticos de la civilización islámica en aquel país, subrayando la coexistencia histórica del cristianismo y el islamismo en aquella región del mundo, que ponen de manifiesto "tantos monumentos cristianos como musulmanes".


 

Discurso a los Embajadores

En su discurso a los embajadores, tras evocar las visitas de sus predecedores a aquel país, evocó las enseñanzas de la Gaudium et Spes, que recordaba que la paz no es la mera ausencia de la guerra, ni un simple equilibrio de fuerzas contrarias. "Hemos aprendido -dijo- que la paz verdadera necesita venir acompañada porla justicia, para superar las desigualdades económicas y los desórdenes políticos, factores de tensión que amenazan a toda la sociedad".

Tras hacer una llamada al diálogo y a la búsqueda sincera de la paz, señaló que Turquía es geográficamente un puente entre Oriente y Occidente, entre el Continente asiático y el europeo, un cruce de culturas y de religiones". Tras aludir al desarrollo político del país hizo hincapié en varios puntos decisivos:

  • el hecho de que la mayoría de la población de este país sea musulmana constituye un elemento significativo en la vida de la sociedad, que el Estado debe tener en cuenta, pero la Constitución turca reconoce a todos los ciudadanos los derechos a la libertad de culto y a la libertad de conciencia.

  • Las autoridades civiles de los países democráticos deben garantizar la libertad efectiva de todos los creyentes y permitirles que organicen con libertad la vida de la propia comunidad religiosa.

  • Deseo que los creyentes -sea cual sea la comunidad a la que pertenezcan- continúen beneficiándose de estos derechos, con la certeza de que la libertad religiosa es una expresión fundamental de la libertad humana y de que la presencia activa de las religiones en la sociedad es un factor de progreso y de enriquecimiento para todos.

  • Esto implica que las religiones no busquen ejercer directamente un poder político, porque no están llamadas a ello y, en concreto que renuncien totalmente a justificar el recurso a la violencia como una expresión legítima de la práctica religiosa.

  • Como he recordado recientemente, «tenemos absolutamente necesidad de un diálogo entre las religiones y entre las culturas, un diálogo capaz de ayudarnos a superar juntos todas las tensiones con un espíritu de fecundo entendimiento» (Discurso en el encuentro con los Embajadores de los Países musulmanes, Castel Gandolfo, 25 septiembre 2006).

  • Este diálogo debe permitir a las diferentes religiones conocerse mejor y respetarse recíprocamente para ponerse cada vez más al servicio de las aspiraciones más nobles del ser humano, que busca a Dios y la felicidad.

  • Deseo por mi parte, poder manifestar nuevamente durante este viaje en Turquía toda mi estima por los musulmanes, invitándoles a seguir comprometiéndose juntos, gracias al respeto recíproco, a favor de la dignidad de todo ser humano y a favor del crecimiento de una sociedad en la que la libertad personal y la atención por el otro le permita a cada uno vivir en paz y serenidad.




Ir la Página de Inicio